Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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lunes, 15 de octubre de 2012

Don juan chiruguete mata ocho y espanta siete


8. Cuento popular

En Soria había un zapatero que el mayor remiendo que echaba era de dos cuartos, de manera que todo lo que ganaba eran diez cuartos, o sea ocho perras al día.
Un día estaba mucho cansao y todo lleno de betún, y ande tenía el betún cayeron mil moscas. Y dió el zapatero un fuerte manotazo y mató ocho moscas y espantó siete. Y en seguida cogió un papel y escribió este rótulo: «Don Juan Chiruguete Mata Ocho y Es­panta Siete y el Golpe no muy Seguro». Y dijo en­tonces:
-Pues aura sí que me hago la vida.
Y cogió el rótulo y se lo puso en frente del sombre­ro y salió camino alante.
Y ya por la tarde llegó al palacio de un rey, y al verle con el rótulo que decía «Don Juan Chiruguete Mata Ocho y Espanta Siete y el Golpe no muy Seguro», todas las gentes se almiraban y decían:
-¡Diablo! ¡A éste sí que hay que temerle! Y el golpe no muy seguro. ¡Díablo!
Y todos se amontonaban a mirarlo y a leer el ró­tulo.
Y ya supo el rey del rótulo que traía y le mandó llamar. Y fué el pobre zapatero al palacio y le dijeron que subiera a hablar con Su Real Majestá. Y él subía las escaleras del palacio con el letrero en su sombrero y decía pa que todos le oyeran:
-Yo soy Don Juan Chiruguete Mata Ocho y Es­panta Siete y el Golpe no muy Seguro.
Y todos en el palacio mucho almiraos.
Conque llega a la presencia del rey y le pregunta el rey:
-¿Es cierto que usté mata ocho y espanta siete de un golpe no muy seguro?
-Su Real Majestá, es cierto.
-¿Y se atrevería usté a matar un gigante que tiene cerca un palacio y que nos hace guerra desde hace unos años?
-Su Real Majestá, yo me atrevo a matarlo.
Y ya el rey le dijo que había cerca del reino un gigante terrible que acababa con toda la vecindá y no le podían matar. Y le dijo que si él le mataba se casaba con su hija, la princesa. Y el zapatero dijo que sí, que él se atrevía a matar al gigante. Y entonces le preguntó el rey que si qué le hacía falta, y el zapa­tero dijo:
-Por aura, comer bien.
Y le dieron de comer y después de comer, le dijo el rey:
-Y aura, ¿qué le hace falta?
-Diez reales.
Y le dieron los diez reales. Y entonces le dijo el rey:
-¿Qué le hace falta aura?
-Na más, que aura me voy a matar al gigante.
Entonces le dijo el rey:
-Pero, Don Juan Chiruguete, ¿cómo va usté a ma­tar al gigante sin armas?
Y Don Juan le contestó, un poco enfadao:
-¡Basta que yo lo diga!
Y ya el rey le dijo­
-Bueno, Don Juan; que tenga usté suerte y que no le mate el gigante.
Y ya se despidió Don Juan Chiruguete del rey y de todos y se fué pal pueblo. Y con el real se com­pró una peseta de cordel, y con lo demás un pájaro, un güevo y un morral. Y se fué ande vivía el gigan­te. Y cuando le vido venir, el gigante le gritó:
-¡Hombre valiente cree que es éste! Si a este lugar nadie se ha atrevido a llegar.
Y cuando ya se acercó, le vido el letrero y se echó a reír y dijo:
-¿Conque mata usté ocho y espanta siete de un golpe, ¿eh? ¡Vaya una gracia la de usté!
Y Don Juan Chiruguete le dijo:
-Yo soy don Juan Chiruguete, Mata Ocho y Espanta Siete y el Golpe no muy Seguro.
Y el gigante tavía se reía y le dijo:
-Ganas tiene usté de bromas, amiguito, que a usté me lo trago yo de un bocao.
Y Don Juan Chiruguete le dijo entonces:
-Si tan valiente cree usté que es, yo le desafío a lo que usted quiera.
Acetó el gigante y le dijo Don Juan:
-¿A qué vamos primero?
-Al que tire una piedra más lejos.
-Güeno - le dijo Don Juan Chiruguete.
Y ya fueron a ver quién tiraba más lejos la piedra. Y tiró el gigante primero. Y cuando el gigante estaba mirando su piedra pa ver ande caía, soltó Don Juan el pájaro que había comprao y que traía escondido. Y el gigante dijo:
-¿Ve usté ande cayó mi piedra?
-Sí, sí, lo veo -le dijo Don Juan. Y fíjese usté ande va tavía la que yo tiré.
Y vido el gigante el pájaro que volaba tavía mu­cho lejos y dijo:
-¡Diablo, que usté me ha ganao!
Y entonces le dijo Don Juan:
-Si no está usted convencido, vamos a otra apuesta.
Y el gigante le dijo:
-Güeno, pues aura vamos a ver quién saca más agua de una piedra.
-Güeno, güeno -le dijo Don Juan.
Y fueron a ver quién sacaba más agua de una pie­dra. Y cogió el gigante una piedra y la hizo pedazos apretándola. Y Don Juan Chiruguete ya estaba apre­tando el güevo, y como salía más agua del güevo, dijo el gigante, almirao:
-¡Diablo, que me ha ganao otra vez!
Y Don Juan Chiruguete le dijo al gigante:
-Si tavía no está usté convencido de que a todo le gano, vamos a otra cosa.
Y el gigante le dijo:
-Pues aura vamos al que coma más gachas.
Y fueron al que comiera más gachas. El gigante hizo un caldero de gachas y se pusieron a comer. Y el gigante comía una, barbaridá. Pero Don Juan se hacía el que comía y echaba las gachas en el morral que se había atao al cuello. Y ya el gigante se hartó y dijo:
-Güeno, Don Juan, ya yo no como más. Y usté, ¿qué tal está ya de gachas?
-Cállese, hombre, que yo apenas voy escomezando a comer.
Y con las dos manos se hacía que comía gachas, y echar y echar en el morral. Y ya el gigante le dijo por fin:
-¡Ya, ya, hombre del diablo! Ya me ha ganao otra vez. Aura vamos a la última. Vamos aura a correr, que a eso sí no me gana usté.
Y fueron a ver quién corría más. Y le dijo Don Juan al gigante:
-Pero, mire usté, que en mi tierra el más grande siempre le da al más pequeño hasta que le pierde de vista dee ventaja.
Y el gigante respondió que estaba güeno, que le darla esa ventaja, que de todos modos le iba a ganar la carrera. Y salieron a una llanura mucho larga y mucho grande y salió Don Juan primero. Y cuando ya le perdió de vista, el gigante partió también. Y por mucho que corría, no le alcanzaba. Y ya Don Juan vido venir al gigante y escomenzó a tirar gachas por todo el camino de su morral. Y se alcontró el gigante a unos arrieros que venían por el camino y les gritó:
-¿No me han visto venir corriendo por aquí a un hombre?
Y ellos le respondieron:
-Sí, sí, por ai iba corriendo y iba echando gachas y demonios por todo el camino, y corría como mil demonios.
Y salió el gigante corriendo con más fuerzas. Y ya llegó ande se vían las gachas que Don Juan iba ti­rando por el camino y se detuvo a verlas un momen­to y dijo:
-Aquél se ha estripao por quitarse el peso y co­rrer más.
Y cogió una infanje y se abrió la panza pa echar fuera las gachas que se había comido. Y con eso se mató y cayó en tierra, que cogía la mitá del camino de largo.
Y ya Don Juan perdió de vista al gigante otra vez y dijo:
-El gigante se ha vuelto de miedo.
Y vuelve y lo ve y dice:
-Pero, y ¿quién habrá tirao ese pino en el camino?
Y ya se acerca y ve que es el gigante muerto. Y se marcha en seguida ande el rey y llega y le dice:
-Preparar un carro y dos mulas pa que vayan por él, que ya está muerto.
Y el rey le pregunta:
-Pero, ¿es cierto?
Y Don Juan, muy enfadao, le responde:
-¡Con una palabra que yo diga basta! Le hallarán ustedes muerto, que yo le he abierto la panza de una puñalá.
Y entonces es cuando fueron por el gigante y se lo trajieron a Su Real Majestá. Y cuando salió el rey a ver al gigante muerto, salieron todos los de la corte, y Don Juan Chiruguete salió con su letrero en el sombrero. Y bajando las escaleras del palacio con el rey, decía pa que todos le oyeran:
-Yo soy Don Juan Chiruguete Mata Ocho y Es­panta Siete y el Golpe no muy Seguro.
Y todos estaban muy almiraos de ver que Don Juan Chiruguete había matao al gigante.
Y dijo entonces el rey que Don Juan Chiruguete se iba a casar con la princesa. Y se casaron Don Juan Chiruguete y la hija del rey. Y las fiestas fueron muy lucidas.
Y yo estuve allí y de una patada me enviaron aquí.

Fuente: Aurelio M Espinosa

003. España

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