43. Cuento popular
Éste era un príncipe que
le dijo un día a su padre, el rey, que iba a marcharse a buscar fortuna. Y el
padre le dice que sí, y le dice que descoja de la cuadra el caballo más bonito
y que más le guste.
Y va el príncipe a la
cuadra a descoger un caballo y ve uno muy flaco y dice:
-Pero ¿para qué tendrá mi
padre este caballo tan flaco y tan viejo?
Y entonces oye una voz
que le dice:
-Príncipe Español, cuando
mañana te vayas, no descojas a otro caballo sino a mí.
Y al día siguiente,
descogió al caballo flaco, y éste es el que se marcha camino alante.
Y andando, andando, ya
llega a una pradera y allí le dice el caballo:
-Príncipe Español, apéate
y quítame la silla y suéltame.
Y así lo hizo el príncipe
y al momento se volvió el caballo un caballo hermoso y gordo que no había otro
como él. Y entonces el príncipe le echó la montura y se fué camino alante.
Y a poco de caminar, se
encontró una manzana de oro y el caballo le dijo:
-No la cojas, que te va
mal.
Pero él no le hizo caso y
la cogió. Y poco más alante, se encontró una herradura de oro y otra vez le
dijo el caballo:
-No la cojas, que te va
mal.
Pero no hizo caso y la
cogió. Y metió la manzana de oro y la herradura de oro en las alforjas y siguió
su camino. Y más alante se encontró un retrato que era la Belleza del Mundo. Y el
caballo le dijo:
-No lo cojas, que te va
mal.
Pero no hizo caso y lo
cogió.
Y caminando más alante,
se encontró una hirmiga que se estaba ahogando en un charco de agua. Y el caballo
le dijo que la sacara, y la sacó y le dió una miga de pan. Y más alante, se
encontró una águila que estaba enredada en unas zarzas, y el caballo le dijo
que la librara y la libró. Y sigue caminando y se encuentra una ballena a la
orilla del mar que no podía nadar. Y el caballo le dice que la rempuje y la
eche al mar. Y así lo hizo.
Y ya sigue andando,
andando, hasta que al fin llega a un castillo, y allí salieron a recibirle
varios caballeros y le dicen:
-Ya hace mucho tiempo que
te esperamos, Príncipe Español.
Y allí en ese castillo se
estuvo tres días. Y le dijeron que estudiara y le dieron pa ler un libro que
contenía el árbol de las manzanas de oro, ell caballo de la herradura de oro y
que tenía sólo tres herraduras y le faltaba una, y decía allí también del retrato
que era la Belleza
del Mundo. Y sacó él los tres retratos del libro y fué y los puso en la mesa. Y
entonces sale el amo del castillo y le dice:
-Me tienes que traer
ahora el árbol de las manzanas de oro, el caballo que le falta una herradura y
la Belleza
del Mundo, o si no, te quito la vida. Primero me traes el árbol de las
manzanas de oro.
Güeno, pues va entonces
el príncipe a la cuadra ande estaba su caballo y le dijo lo que pasaba. Y el
caballo le dice:
-Mañana pides una cuerda
de veinte varas de larga. y unas cuantas aves y unos ocho días de término.
Güeno, pues vamos a que
le dieron todo, y se pone en marcha en busca del árbol de las manzanas de oro.
Y a los dos días, se encontró un jardín muy hermoso y ell caballo le dijo:
-Príncipe Español, allá
está el árbol de las manzanas de oro. A las doce campanadas se abren las
puertas de par en par. Vas con tu cuerda y entras y saldrán diez leones. Y
cuando los veas venir, les tiras las aves, y mientras se comen las aves,
enredas el árbol. con la cuerda y lo sacas. Y si da la última campanada de las
doce antes de que salgas, te quedas y ya no vuelves.
Y hizo asín el príncipe y
salió antes de la última campanada. Y el árbol siguió delante del caballo y
llegaron al castillo. Y a los ocho días, ya criaba manzanas de oro. Y el amo
del castillo le dijo:
-Güeno, pues ahora me
traes el caballo de las herraduras de oro.
Conque entonces se fué
otra vez a la cuadra a decirle a su caballo lo que le pasaba, y el caballo le
dijo:
-Mañana pides otra cuerda
de veinte varas de larga.
Y le dieron la cuerda y
salió en su caballo en busca del caballo de las tres herraduras de oro. Y ya
llegaron ande había un corral muy grande, ande andaba un caballo brincando y
tirando patadas. Y le dijo el caballo entonces al príncipe:
-Entra con la cuerda y lo
coges, y te sales con él antes de que dé la última de las doce campanadas.
Y entró aquél y salió con
el caballo antes de que diera la última campanada. Y se lo llevaron al amo del
castillo y vieron que tenía solamente tres herraduras de oro, y sacó el
príncipe la otra y se la pusieron. Y el amo le dijo entonces:
-Ahora me tienes que
traer la Belleza
del Mundo.
Fué otra vez el príncipe
ande estaba su caballo a decirle lo que le pasaba y lo que tenía que hacer tavia.
Y el caballo le dijo:
-Ahora pides una cuerda
como antes, y dulces.
Y salió a buscar la Belleza del Mundo. Y en
medio del camino se paró el caballo y le dijo:
-Príncipe Español, ¿ves
aquella piedra de mármol? Ai, en con tal que yo llegue, me convierto en lo
mismo. Y tú sigues y encontrarás más allá un castillo. Y a la primera
campanada de una campana, se abren las puertas del castillo y saldrán varias señoritas
que te querrán abrazar. Pero tú no te dejes, porque si te dejas abrazar, será
tu perdición. Les tiras los dulces y entras por la Belleza del Mundo, y sales
con ella antes de que dé la última campanada.
Y el príncipe fué a la
puerta del castillo y dió la primera campanada y se abrió la puerta y salieron
las señoritas, y les tiró los dulces y entró en busca de la Belleza del Mundo. Pero
dieron las doce campanadas antes de que saliera, y entonces la Belleza del Mundo le dijo:
-Ahora, escóndete, y si a
las tres veces que yo te llame, adivino onde estás, tu vida es mía, y si no
adivino, soy tuya y me voy contigo.
Y dijo el principe:
-¡Dios mío! ¿Dónde me
esconderé?
Y se acordó de la ballena
y dijo:
-Si la ballena me pudiera
salvar.
No acabó de decir eso,
cuando ya estaba al fondo del mar. Y cogió ella el libro y comenzó a ler:
-En la tierra no está, en
el aire no está, en la mar sí. Ballena, tráemele aquí.
Y la ballena se lo trajo
a la Belleza
del Mundo. Y dijo entonces la
Belleza del Mundo:
-Ya tienes una perdida.
Ahora escóndete otra vez.
Y dijo el príncipe:
-Si el águila me ayudara.
Y al momento el águila le
cogió y se remontó con él en el aire. Y cogió ella el libro y comenzó a ler:
-En la tierra no está, en
la mar no está, en el aire sí. Águila, tráemele aquí.
Y el águila se lo trajo a
la Belleza
del Mundo. Y le dijo entonces la
Belleza del Mundo:
-Ya van dos perdidas. Si
en ésta no te salvas, te quito la vida.
Conque ya el príncipe ya
no sabía qué hacer, pero se acordó de la hormiga y dijo:
-Si la hormiga me
ayudara.
Y se le presentó al
momento la hormiga y le dijo:
-Ahora te conviertes en
una hormiga y te metes en su pecho.
Y asín lo hizo. Y va ella
y coge todos sus libros y empieza a ler, pero no puede adivinar onde está. Y
empieza a tirar todos los libros y a patalear. Pero el príncipe no salía. Y ya
al fin, ella le dijo:
-Sal, que ya he perdido y
tuya soy.
Y ya salió él y le dijo
que estaba escondido en su pecho. Y se fué ella con él y juntos fueron ande estaba
el caballo esperándolos. Y ya se marcharon pal castillo. Y cuando llegaron, le
dijo el amo del castillo:
-Güeno; ya has traído
todo. Ahora si me vences, eres amo de todo y te puedes casar con la Belleza del Mundo. Tres
veces tienes que tirarte en una caldera de aceite hirviendo, y si sales bien,
me vences y te casas y es tuyo este castillo.
Y entonces bajó el príncípe
a la cuadra a ver a su caballo y le dijo lo que quería el amo que hiciera pa
quedar libre y poder casarse con la
Belleza del Mundo. Y el caballo le dijo:
-Güeno, pues pide un
barreño y un cuchillo y un azadón. Y vienes y haces un hoyo y me matas y me
entierras en el hoyo sin perder una gota de sangre. Y con mi sangre te bañas y
después te tiras en el aceite hirviendo.
Y el príncipe primero no
quería matar al caballo, pero el caballo le rogó que lo hiciera, y asín lo hizo
el príncipe. Y fué y se tiró en la caldera de aceite hirviendo, y si guapo era
antes, más guapo salió de la caldera de aceite.
Y el amo del castillo fue
entonces ande estaba el príncipe y le dijo:
-A ver cómo te has apañao
tú pa salir bien de la caldera de aceite hirviendo.
Y el príncipe le dijo
cómo lo había arreglao. Y entonces va el amo y manda sacar al caballo más
gordo que tiene y lo mata y se baña en su sangre. Y fué entonces y se tiró en
la caldera de aceite hirviendo y quedó hecho carbón.
Y se quedó entonces el
Príncipe Español de amo del castillo y todo, y se casó con la Belleza del Mundo.
Y resultó que la ballena
era una tía del príncipe, el águila una hermana y el caballo un tío.
Fuente:
Aurelio M Espinosa
003. España
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