31. Cuento popular
Éste era un molinero que
tenía un molino y siempre les robaba a los que les compraba trigo. Tenía un
celemín algo grande y cuando compraba un celemín, siempre le daban un poco
más.
Y fué a confesarse con
San Pedro y le preguntó el santo:
-¿Has hurtao alguna vez?
Y el molinero le
contestó:
-No, nunca he hurtao. Lo
único que hago es que con un celemín un poco grande que tengo hurto siempre un
poco de trigo a los que me lo venden.
Y san Pedro le dijo:
-Pues eso es hurtar. Y
para absolverte tienes que restituir todo eso que te has robao. El año que
viene tienes que venir otra vez a confesarte pa ver si has restituído todo eso.
Hazte un celemín poco pequeño pa medir el trigo y así les restituyes a todos lo
que les has hurtao.
Y se fué el molinero pa
su casa. Y en este medio tiempo, dejó de se, molinero y se metió a tabernero. Y
si antes tenía el celemín un poco grande, ahora hizo el cuartillo un poco
pequeño.
Conque al año fué a
confesarse con San Pedro y le preguntó San Pedro:
-¿Has hecho lo que te
dije?
Y el hombre le contestó:
-Sí, señor; he obedecido.
No he hecho el celemín pequeño porque ya no soy molinero. Ahora me he metido a
tabernero y he hecho el cuartillo más pequeño.
Y San Pedro ya no le
perdonó y le echó a la izquierda.
Fuente:
Aurelio M Espinosa
003. España
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