Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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martes, 13 de enero de 2015

El hombre, el animal mas poderoso .569

Esto sucedió en la época en que los animales hablaban.
El tigre era en esos tiempos el animal más poderoso y, malo, pero apareció el bicho-hombre, de quien todos los animales decían que era el más malo. Enojado el tigre, quiso ver si era cierto, y empezó a buscarlo.
Iba una vez caminando y encontró un caballo muy viejo, y le dijo si era el bicho-hombre. El caballo le dijo que no, que el bicho-hombre era muy malo, más malo que él. Ante, él mordía y pateaba, pero el bicho-hombre lo había dominado y dejado como se encontraba, inútil.
Siguió el tigre y encontró a un burro que al verlo quiso disparar, pero no pudo por estar muy viejo. Le preguntó si era el bicho-hombre y el burro le contestó lo mismo que el caballo y le dijo que el bicho-hombre iba más adelante.
Se apuró el tigre para alcanzarlo y cuando llegó, lo para para preguntarle si era el bicho-hombre, tan malo. El hombre le dijo que sí, y el tigre para hacerle ver que era malo le pidió permiso para pegar tres bufidos. El hombre le dijo que sí. Al primer bufido el hombre tembló todo. Al segundo se le pasó un poco el miedo, y al tercero ya estaba tranquilo.
Entonce el hombre pidió permiso al tigre para pegar él tres bufidos. El tigre le dijo, envalentonado, que pegara los que quisiera. Entonce el hombre sacó un revólver y al primer tiro el tigre pegó un salto. Al segundo disparó asustado y corrió chorriando sangre hasta donde estaba el burro y el caballo, a los que les decía asustado:
-¡La pucha!, ¡qué malo es el bicho-hombre! ¡Pegó unos bufidos más malos que los míos!
Y desde ese día el bicho-hombre quedó como el rey de los animales.

José García, 60 años. Fortuna. Gobernador Vicente Dupuy. San Luis, 1947.

Trabajador de tareas ganaderas. Buen narrador.

Cuento 569. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El hombre, el animal más poderoso .568

Salió un hombre a trabajar al campo. Era hachador. Y iba con l'hacha y llevaba una escopeta.
El tigre, que es la fiera más poderosa, había oído decir que el ser más poderoso que había en el mundo era el hombre, y como él se tenía mucha fe, decía siempre:
-Desearía juntarme con ese ser del hombre y ver si me puede -y salió a buscarlo.
El tigre anduvo mucho tiempo buscandoló al hombre y llegó en aquel momento cuando el hombre estaba hachando con l'hacha, un árbol. Lo voltió y pasó a otro árbol y se trepó arriba para hacharle los gajos. Cuando llegó el tigre dio un fuerte bramido como para hacerle tener miedo al hombre. Entonce le dijo:
-¡Ah!, ¡acá te quería encontrar! Me han dicho que vos sos el hombre.
-Sí, sí, yo soy -le dice el hombre. ¿Qué querís conmigo?
-Yo desiaba encontrarte para ver si sos el más poderoso.
Entonce vio que de dos o tres hachazos que daba el hombre caiba un gajo al suelo. El tigre no se conformó con eso. Siempre tenía la ilusión de vencerlo al hombre. Agarraba los árboles y les daba sacudones, pero no hacía cair ningún gajo.
-Con vos me quisiera juntar pa ver quén es más poderoso le dijo el tigre.
-Ya me voy a bajar -le dice el hombre. Y me dejás respirar un ratito. Ya veremos cuál es más machito.
Entonces le pidió que se retirara distantito para bajarse. Y el tigre se retiró. Se bajó el hombre y tomó l'escopeta. Y a todo esto el tigre se aprontaba para atacarlo, cuando el hombre le dijo:
-Preparate que allá va una putiada -y le soltó un tiro.
Cayó de espaldas el tigre al suelo y revolcandosé. Se enderezó y le dijo:
-Si esto son tus putiadas, ¡cómo serán tus trompadas! -y salió disparando.
El hombre, con una sola putiada, lo revolcó al tigre y le demostró que era el ser más poderoso.

Pascual Fernández, 65 años. La Florida. Las Chimbas. Ayacucho. San Luis, 1952.

Trabajador de campo. Buen narrador.

Cuento 568. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El hijo del hombre .560

Diz que vivían en la serranía todos los animales y eran amistosos. Que después se han hecho enemigos.
Diz que había el tigre y el pagrón y el toro de aspas como áuja. Los tres eran compañeros y diz que los tres querían conocerlo al hijo del hombre, puesto que decían que es tan capaz.
Y diz que el toro afilaba las astas y decía:
-Desiaría conocelo al hijo del hombre para alzarlo así, en mis astas, y botarlo lejo.
Y diz que el pagrón decía:
-Desiaría encontrarlo al hijo del hombre; lu había de patiar y morderlo hasta matarlo.
Y el tigre afilaba las uñas y decía:
-¡Oh!, ¡ese hijo del hombre, cuando lu encuentre me le guá ir a la casa! Yo sé que tiene casa y tiene corrales. Le voy hacer oprobios. Lo voy a matar y le voy a cazar l' hacienda.
Y dice el pagrón:
-Yo me guá ir primero a descubrilo.
Bajó el pagrón y llegó al puesto por la noche. Y áhi lo peliaba al caballo del hombre. Si oían los relinchos del caballo manso. Que lo mordía y lo patiaba el pagrón. Y l'hizo cortar los lazos. Y decía:
-¡Pero no me guá ir, no me guá ir sin encontrar al hijo del hombre!
Se levanta el hombre y encuentra al caballo imposibilitado, y dice:
-¡Juna gran puta!, éste es un pagrón que mi ha dejau así el caballo. ¡Carajo!, este pagrón nu es di aquí. ¡Aura yo te guá hacer, jodíu, que me vengás a joder!
Li ha largau los perros, li ha echau el lazo, lu ha enlazau y lu ha ensillau. Había síu domador el hombre. Y después lu ha colgau, lu ha capau, li ha cortau las clines, lu ha garrotiau, lu ha montau y lu ha amansau. Y güeno, después de un tiempo, que lu ha hecho trabajar duro y lu ha largau. Y si ha ido a las serranías. Ni sombra de cuando bajó.
-¡Ah! -que dice el tigre y el toro, ya si ha jodiu el pagrón. ¡Cómo ha güelto! ¿Qué li habrá hecho el hijo del hombre? Y ya contó el pagrón que el hijo del hombre era muy malo y que lu había vencido.
-¡Carajo! -que dice el toro, yo me quiero ir a buscarlo al hijo del hombre.
Si ha bajau el toro. Y ha llegau al puesto. Li ha abierto la puerta del corral, li ha lastimau l'hacienda y li ha quebrau las plantas.
Y que sale el hombre y ve.
-Ese toro nu es di aquí -dice. Mañana me las va a pagar.
Lu ha ensillau al caballo y si ha ido en el caballo y lu ha encontrau. Li ha echau los perros, lu ha colgau en el herradero y li ha cortau las astas. Asinita le ha dejau las astas. Lu ha capau y li ha cortau la cola, lu ha dejau pichana. Lu ha uñíu, y lu ha hecho arar.
Y cuando ha queríu li ha dicho el hombre:
-Bueno, ¡carajo!, áura andate.
Lastimau, consumido, flaco, jue llegando ande 'taban el pagrón y el tigre.
-¿Qué ti ha pasau?
Y entonce ha dicho el toro:
-¡Hijo 'e puta!, nu había créido que el hijo 'el hombre juera tan pudiente.
Y le dice el tigre:
-¿Y qué ti ha pasau? Pero si hasta el cuchillo ti ha quitau y ti ha sacau las bolsas. ¡Qué puta!, ¡que serís flojo! Conmigo no va a hacer eso. Y esti otro -que le dice al caballo, que será tamén flojo, que lu ha hecho yuto, sin clines, flaco, ultimau, lonjiau. Velo a esti otro. Conmigo, no tengan cuidau, no me va hacer eso.
-Vos no sabís, el hijo del hombre tiene un hilo muy juerte. Me lu ha puesto en el cogote y mi ha voltiau y casi mi ha horcau -dice el caballo-. Y tiene unos ayudantes que muerden y matan.
-Y a mí mi ha hecho lo mesmo -dice el toro.
-Conmigo no va hacer eso.
Y le dice el toro:
-Quén sabe si vuelváis, que si no te hace carne, quén sabe qué te hace. 'Táis muy lindo pa carne. El hijo del hombre es muy hereje6. A mí no mi ha muerto, pero me la ha jurau, mi ha dicho que vaya a engordar pa matarme.
Entonce que el tigre pega un bramido, afila las uñas y dice que a él no lu asusta el hijo del hombre.
Se va el tigre. Baja y llega al puesto. Si ha entrau al corral, li ha cazau un animal y si ha puesto a comer.
-Que venga no más el hijo del hombre con los ayudantes -ha dicho el tigre.
Y ha salíu el hombre cuando ha óido el alboroto de la hacienda, y que ha dicho:
-Áhi cerquita 'tá un tigre. Ya hi muerto muchos tigres. Éste no se me va escapar.
Y que llega el hombre y le dice:
-Dañino, perjudisto, ¿pórque me venís a comer las vacas?
Y el tigre le dice:
-¿Vos sos el hijo del hombre?
-Yo soy.
-Vengo a que peliemos.
El hombre tenía un recortau, un rémito, pa matar tigres.
-Güeno, yo guá trair un cañito para dar razones. A las tres razones se vamos a juntar.
-Andá trai lo que queráis.
-Y güeno -es que le dice el hombre, ya con el rémito en la mano, parate dandomé el pecho, como caballero vamos a peliar. Ya tengo el estuche y cuando te diga a la una, a las dos y a las tres, se vamos a juntar.
-Güeno -ha dicho el tigre, pronto para saltar encima del hombre y matarlo. Va una, van dos y van tres.
Y a las tres, ¡pum!, le pegó en l'hoya y, antarca cayó el tigre muerto. Y justamente mandó el hombre a hacer carne del tigre muerto.
Y mandó después el hombre a buscar el caballo y el toro de las serranías. Y han venido, y el caballo le dice al toro:
-¡Che, ve la carne del tigre, como le dijimos!
Y se comprobó que el hijo del hombre es el más capaz.

Manuel Iseas, 90 años. Obraje Las Chacras. Las Víboras. Anta. Salta, 1952.

Narrador de condiciones excepcionales. Tiene un gran repertorio de cuentos tradicionales.

Cuento 560. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El hijo de la lechuza .662

Diz que la lechuza tenía un pichón grandecito, pero no volaba lejo tuavía.
En eso, el rey de los pájaros andaba por el lugar haciendo fechorías. La lechuza no sabía cómo hacer pa que no le coma su hijo. Lo andaba escondiendo, pero un día tuvo que irse a buscar comida más lejos y para 'tar tranquila, jue a pedirle que no se lo coma al hijo. Entonce el rey de los pájaros le preguntó:
-Y ¿cómo es tu hijo?
-Mi hijo, señor, es el más lindo de todos los pájaros.
Al día siguiente la lechuza se jue tranquila. A la hora el rey de los pájaros tuvo hambre y empezó con su grito raro que tiene, a llamar a los pájaros. Áhi empezaron a llegar. Todos asustados los pájaros revolotiaban. Entonce el rey de los pájaros si acordó del pedido de la lechuza y no sabía cómo hacer para quedar bien. Entonce pensó que se iba a comer el más fiero pa no equivocarse. Y empezó a mirar y a mirar. En eso ve un pájaro muy fiero, de pico arquiau, de patas ganchudas, di ojos grandotes, con unas plumas que parecían prestadas, como son los pichones de la lechuza. Entonce pensó que a ése lo iba a comer, y se lo comió.
A la noche, cuando volvió la lechuza, ya tuvo la noticia y se puso a llorar. Áhi no más se jue a decirle al rey de los pájaros lo que li había hecho. Entonce él le dijo:
-¡Pero, si vos mi habíais dicho que tu hijo era el más lindo y yo m'hi comío el más fiero!

María de Burgos, 76 años. Sumalao. Valle Viejo. Catamarca, 1953.

Campesina. Pertenece a la familia encargada de cuidar la capilla del famoso Señor de Sumalao.

Cuento 662. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El hijo de la lechuza .666

Éste es el cuento del rey de los pajaritos y la lechuza. Es el que llaman también caburé.
Este rey da un grito y vienen alrededor de él los pajaritos, y él come uno. Elige el que él quiere y lo come; lo despedaza y lo come.
La lechuza era viuda y tenía un solo hijo, y se desesperaba pensando que este pájaro criminal se lo podía matar. Empezó a pensar qué podía hacer para salvarlo. Entonce pidió audiencia al rey y la atendió. Entonce le dice:
-Le vengo a pedir un favor, rey, ya que usté es tan caritativo. Tengo un solo hijo, y es el único sostén mío. Yo le pido que no me lo mate, que me haga ese gran favor. Entonce él le dice:
-Bueno, señora, le prometo que no se lo voy a matar. Pero, ¿cómo podemos hacer para reconocer a su hijo entre todos los pájaros?
Entonce la lechuza le dice:
-Mire, Ray, mi hijo es el más lindo, el más primoroso. El mejor de todos los pájaros es mi hijo.
Llegó el día de la junta de los pájaros. Comenzó a llamarlos el caburé, con ese graznido medio sordo que él tiene. Todos los pajaritos empezaron a juntarse a su alrededor, gritando, alarmados, a ver quién le toca la muerte. Todos estaban temblando de miedo y esperando la suerte que les podía tocar.
El rey empezó a mirar y mirar. Se acordaba su compromiso con la lechuza y buscaba, para no equivocarse, el más feo. El Rey eligió el más feo que había. Una vez que eligió, tiró el zarpazo, lo destrozó y lo mató. Era justo el hijo de la lechuza.
Cuando vino la lechuza y vio lo que había pasado, largó un graznido terrible y empezó a llorar y a echarle en cara al rey de los pajaritos que no sabía cumplir su palabra y que no tenía lástima de nadie. Entonce le dice:
-¡Ray, me ha comido mi hijo! ¡Qué ha hecho! ¡Me ha comido mi único hijo!
Entonce le dice el caburé:
-Vieja adulona, eso te pasa por pretender que tu hijo sea el más lindo, el mejor de todos, cuando es el más feo. Yo elegí el más feo, y tu hijo era el más feo.
Por eso cuando una madre alaba a sus hijos porque sí, se dice: ¡Bah, el hijo de la lechuza!

Pedro Sanón, 58 años. San Carlos. Las Colonias. Santa Fe, 1969.

El narrador oyó este cuento de niño, en la región.

Cuento 666. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El hijo de la lechuza .663

Siempre el rey de los pajaritos llamaba a todos los pájaros y elegía uno para comerle los sesos. A la lechuza ya le había comido varios hijos. Le quedaba uno solo y como 'taba tan triste, resolvió un día ir a la casa del rey de los pajaritos a pedirle que no se lo comiera. Jue y le suplicó que no le comiera el único hijito que le quedaba. Al rey de los pajaritos le dio mucha lástima y le dijo que güeno, que no se lo iba a comer, pero que le diga cómo es el pichón de lechuza. Entonces la lechuza le agradeció mucho y le dijo que el hijito de ella era el más bonito de los pájaros, que él se iba a dar cuenta en cuanto lo viera. Se despidió y se jue muy contenta.
Cuando el rey de los pajaritos juntó a todos los pájaros, eligió el más feo para no equivocarse. Resultó ser el hijo de la lechuza, y los pichones de lechuza son, claro, muy fieritos.
Entonces la lechuza llorando jue a reclamarle al rey de los pajaritos que no había cumplido su palabra. Él le dijo que para no equivocarse había elegido al más feo para comerlo. Y áhi se dio cuenta la lechuza que ella había procedido como madre, y le dijo:
-¿Y usté no sabe que para la madre no hay hijo feo?
Y por eso, cuando se habla de que una madre no ve los defectos de los hijos, se dice, los hijos de la lechuza.

Alicia Bazán, 16 años. La Esquina. El Morro. Pedernera. San Luis.

La narradora es originaria del lugar. Ha concurrido a la escuela primaria. Tiene muy buenas condiciones de narradora.

Cuento 663. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El hachero y el tigre .576

Un hachero se encontraba cortando madera solo, cuando de repente mira, se encuentra con un tigre mirandoló, rabeando su cola en señal de que ya tenía su presa. Le dice el tigre al hombre:
-¿Qué estás haciendo?
-Qué querés que haga -le dice.
Dando un fuerte hachazo al tronco hace una raja y deja la hacha puesta. Se acerca el tigre y mostrando su fuerza dice:
-Mirá, de un manotón te lo hago yo.
Mete las manos, el tigre, en la raja, cuando al momento el hachero saca el hacha y queda el tigre agarrado de completo. El hachero le da con su hacha por la cabeza al tigre y lo mata librandosé de una muerte segura.
Se aprende con esto que no hay que ser vivo, sino listo.

Gregorio López, 35 años. Arroyo Marote. Curuzú Cuatiá. Corrien-tes, 1948.

Hombre de campo. Buen narrador.

Cuento 576. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) – 048