Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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viernes, 29 de noviembre de 2013

El casero y el zorro .043

El casero 'taba bañandosé en un arroyo. Y en eso llega el zorro.
-¿Ajá! ¡Que 'tás haciendo?
-Y me estoy bañando...
Y quería volar y no podía. 'Taba todo mojado, todas las plumas mojadas, no podía volar. Y entonce dice que le dice el zorro:
-¡Aquí te quería agarrar yo!
Y entonce lo pesca de la cola y lo agarra, ¿no? Y lo llevaba.
-No me apretés tan juerte -le dice el casero.
-No -dijo.
-Llevame -dice el casero- a una parte ande hay sombra, porque si me comés acá te va hacer mal. Mirá que estoy bien gordo, yo.
-Sí, voy ande vos querás.
-Sí, llevame ande hay un árbol lindo, en aquella sombra. Bueno, se van.
Y vienen entonce todos los otros pájaros y dicen, gritando:
-¡Ah! ¡Lo agarraron, lo agarraron a Alonso, después tan arisco que era, tan arisco!
Y entonce que le dice don Alonso, que le dice al zorro:
-Pero, es una vergüenza. Digalé ¡qué les importa! -dice.
Y cuando abrió la boca para decirles qué les importa, le pegó el volido el casero y se le escapó otra vez, porque muchas veces lo había querido cazar el zorro al casero.

Pedro Mazzuco, 66 años. Federal, Entre Ríos, 1970.

Lugareño semiculto.

Cuento 43. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

El casero y el zorro .042

Éste era el zorro que un día había cazau al casero para comeseló. Y se lo llevaba en la boca. Iba por un camino y los demás pajarito se juntaron y gritaban alrededor del zorro. Que hacían un griterío muy grande, que lo enloquecían al zorro, diciendo:
-¡Pobre don Casero! ¡Pobre don Casero! ¡Tan bueno y tan trabajador, que lo irán a comer! ¡Y el zorro lo lleva! ¡Áhi lo lleva el zorro a don Casero tan bueno y tan amigo qu' es de todos!
Y el zorro iba no más con el caserito en la boca y marchaba por un camino. Y por áhi al casero se le ocurre decíle al zorro, que le dijiera a los demás pajaritos que eran tan entrometido, ¡qué les importa!
Entonce el zorro que 'staba enojado con tanto griterío se paró y les dijo:
-¡Qué les importa! -y abrió la boca tan grande que el caserito salió volando. Y así se salvó el caserito y el zorro se quedó rabiando no más.

Dora Passarella, 28 años. Villaguay. Entre Ríos, 1957.

Nativa de la comarca. Muy buena narradora. Semianalfabeta.

Cuento 42. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

El aguara y el alonsito (el zorro y el hornero) .039

Dice que ante... andaba un aguará... Y dice delante del aguará iba pasando un alonsito... jha jhe'í chupé el aguará (y le dice el aguará):
-Pero yáma nicó reyoguá pavé ndé abuelito, el finádope jha reguatarõ... zambó... jha rembotí-mbotírõ pende resacito... uperõ catú tevé es el reyoguá pait'éva -para adularle- ¿sabé pa? (Pero qué idéntico parecido tené a tu abuelito, el finado, y cuando caminó a saltito, a saltito, y cuando cerró, cerró eso tu ojito, entonce sí que le parecé en todo).
Jha upérõ... é claro qu' el pajarito má cerraba y má abría lo ojito y en una de ésa saltó sobre él el aguará y le agarró... Y le tenía fue en la boca. Y dice que el alonsito le dijiste entonce:
-Aní'pi che yucá güeterí. Jha agha yajháne ya pasá peteĩ gallo renonderupi jha jhe'íne ndéve (No, pué, me vaye a matá todavía. Y ahora iremos por delante de un gallo y entonce te va a decí): ¡Epoí pe alonsítope! Jha entonce decile usté: ¡Nda poichéne! (¡Largale a ese alonsito!) Y entonce contestale usté: ¡No le he de largá!
Y dicen que fueron a pasá por delante del gallo. Y dice que le dijiste el gallo al aguará:
Epoí pe alonsítope!
Y entonce le dijiste el aguará:
Nda poichéne!
Abrió fue la boca el aguará para hablá y salió fue a vuelá el alonsito. Y le bromó el aguará. Y subió en la rama a mirá por él.

Gregorio González, 70 años. Itá Ibaté. General Paz. Corrientes, 1950.

Transcribió el cuento la Sra. Rosa E. Gelardi de Schlomer, directora de escuela. El español del narrador es el de los viejos comarcanos que no han concurrido a la escuela y hablan el guaraní preferentemente. El narrador traduce espontáneamente su guaraní muy hispanizado.
Antes de comenzar el cuento dice el narrador:
-Aicua'á co peteí cuentico ïmá güaréva, la señora (Sé un cuento de antes, la señora).
Quiere decir que lo sabe narrar en guaraní.
-¿Conoce pa la señora el aguará? -agrega para advertir que ese animal es el personaje de su cuento.

Cuento 39. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

Cuento del compadre el zorro .037

Había hace muchos años un zorro que vivía cerca del alonsito. Se hizo compadre del alonsito. Una vez andaba con hambre atrasado el zorro, y se propuso comerlo al compadre alonsito.
Cuando supo el alonsito de las intenciones de su compadre, no se descuidaba un solo momento.
El zorro lo encontró al alonsito cerca de un estero y le dice:
-Acercate, compadre, que te contaré un cuento.
El alonsito se paseaba dando saltitos sin acercarse. Tanto hizo el compadre para cazar al alonsito, que al fin, para engañarlo le dijo:
-Pero, me hacés recordar a tu padre con ese modo de caminar tan compadrito que tené. Yo le conocía mucho a tu padre.
Cuando le habló del padre muerto, el alonsito se acercó, y el zorro de un salto se lo cazó.
Viendosé ya muerto el alonsito, mira hacia el estero y ve dos mujeres lavando ropas, y le dice al compadre zorro:
-Mirá, esas mujeres dirán: ¡El pobre alonsito será muerto! Y vos, compadre, cuando griten, contestale: ¡Qué les importa!
Entonce el alonsito empieza con su ¡Tis, tris! ¡Tis, tris!... gritando fuerte.
Miran las mujeres y dicen:
-¡El pobre alonso será muerto! ¡Lo lleva el zorro en la boca!
Y el zorro enfadado contesta:
-¡Qué les importa!
Al decir esto el compadre abre la boca y el alonsito volando se escapa, salvandosé de la muerte.

Carmen L. F. de Godoy. Arroyo Marote. Curuzú Cuatiá. Corrientes, 1950.

La narradora es directora de escuela. Habla el guaraní de Corrientes. Pronuncia con marcada aspiración las eses finales.

Cuento 37. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

Casos del zorro y del tigre .104

Ande es monte, el tigre diz que había sido el rey de todos los animales. Y tenía un sobrino, que era el zorro, y se llamaba Juan. Y como el tigre era más poderoso, él comía bien y el zorro se moría de hambre.
Y un día el tigre había carniado una ternera linda y tierna y gorda, y entonce había 'tao pasando el zorro. Muerto di hambre el zorro, y lu había visto al tigre, y le dice, le pegó un grito:
-Tío, deme la tripita.
-No, ésa es bombilla pal mate de tu tía tigra -li ha dicho el tigre.
-Deme la pancita.
-No -dice-, ésa es el mate de tu tía tigra.
Entonce el zorro li ha vuelto a pedir:
-Bueno, entonce, siquiera la bostita, deme.
-No, hijo, ésa es yerba de tu tía.
Y no le ha querío dar nada y él había comido lo mejor.
Y después, el zorro se ha desconsolado del todo. Y que ha comido el tigre y si ha dormido el tigre. Y entonce el zorro le agarró la vejiya de la ternera y la había puesto al sol. Y había pillau muchas moscas y guanqueiros, y los había echau adentro. Y entonce empezaron a bramar adentro de la vejiya, los bichos. Y después que le había atado en la punta de la cola al tigre, y recién le había gritau. Lo recuerda, y entonce le dice:
-¡Tío! -que le gritaba, allá vienen unos cazadores. Parece que traen muchos perros.
Y se ha recordao el tigre y ha dicho, asustao:
-¿Son muchos?
-¡Son muchos, muchos! -le ha dicho el zorro, y ha disparao el zorro pa que dispare el tigre.
Y ha disparao el tigre. Y el tigre no se puede dar vuelta, y créia que eran los perros que lo iban corriendo, lo que bramaban las moscas y los guanqueiros en la vejiya. Que de miedo había salíu disparando el tigre y había dejau la ternera. Y entonce si ha vuelto el zorro y ha comíu lo mejor. Cuando ya ha corríu mucho, el tigre, se li ha roto la vejiya y si ha dau cuenta que lo 'staba jodiendo el zorro. Y si ha vuelto y lu ha empezau a buscar. Y ha teníu que conchabar a un animal pa que lo vaya a buscar. Había buscau un carancho nuevo pa que lo pueda buscar. Y lo ha buscau y no ha podido dar con él.
-Bueno -li ha dicho el tigre, yo me voy a hacer el muerto pa que si arrime el zorro. Y vos empezá a llamar a todos los caranchos y a todos los animales. Cuando vea el zorro que todos vienen y crea que m'hi muerto, se va a animar el zorro y va a venir.
Y entonce si había hecho el muerto, el tigre, y se había tirau en el campo limpio. Y empezaron los caranchos a dar vuelta, encima. Y ya si ha dicho por todas partes que si ha muerto el tigre. Y han ido llegando todos los animales. Y ya dice que 'taba llegando el sobrino, porque dice que tenía que ir al velatorio del tío. Y el zorro es muy desconfiau. Dice que despacito se había ido arrimando al tigre muerto. Hasta que se ha arrimau al lao de la cola. En eso, si ha dau cuenta el zorro que el tigre resollaba con disimulo y si hacía el muerto. Entonce ha dicho:
-Todos los dijuntos que yo hi visto si han péido.
Y el tigre que ha hecho juerza y si ha péido. Y áhi ha gritado el zorro:
-Dijunto que se péi no velo yo -y si ha disparau el zorro y hasta el día de hoy no lu han visto más.

Jesús Perea, 50 años. Cafayate. Aimará. Salta, 1954.

Campesino de la zona rural de la ciudad de Cafayate. La preferencia por los tiempos verbales compuestos que se observa desde Tucumán hacia el Norte se comprueba en este cuento.

Cuento 104. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

Agüita, ¿te dejás beber? .139

El zorro ya no tenía ande ir que el tigre no lo persiguiera. Había una sola parte pa ir a tomar agua y áhi siempre bajaba Juan con desconfianza. Había una seca muy grande y nu había otra parte pa ir. Como el tigre sabía esto, jue y se metió entre los yuyos y esperó que viniera Juan. Al rato no más llegó Juan. De lejo le pareció ver el bulto overo del tigre, pero no 'taba seguro, Entonce, de lejito no más dice:
-Agüita, ¿te dejás beber?
Y repitió tres veces, pero el tigre 'taba calladito. Entós es que dice el zorro:
-Pero, ¡ve!, que todos los días me contesta y agora no dice nada, esta agua. Agora me voy a dir sin beber.
Entonce aflautando la voz, es que dice el tigre:
-¡Bebeme no más! ¡Bebeme no más!
-Agüita qui habla no bebo yo -dice el zorro, y disparó.
El tigre lo sacó corriendo di atrás, pero, ¡qué!, ni lo vido porque se perdió entre el monte.

Juan Lucero, 65 años. El Durazno. Pringles. San Luis, 1950.

Cuento 139. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

Agüita, ¿te beberé? .127

Es que el tigre, como no lo podía pillar al zorro, resolvió esconderse ande tenía que venir a tomar agua. Había una seca muy grande y áhi era la única parte ande había un ojo di agua.
Y es que viene el zorro y como es tan astuto venía escuchando. Y ya oyó un ruidito de las hojas secas y se dio cuenta qui áhi 'taba el tigre. Y es que dice, de lejito no más:
-Agüita, ¿te beberé?
Nada el tigre. Y vuelve a decir el zorro:
-Agüita, ¿te beberé?
Y ya lo vio al tigre y vuelve a decir, ya más fuerte:
-Agüita, ¿te beberé?
Ya no había podido sufrir el tigre y le dice, con rabia:
-¡Bebeme!
-¡Agua qui habla no bebo yo! -dice el zorro, y que sale corriendo. Si ha disparau.
Es que ha saltau el tigre, pero ya no le vio ni el polvo. Más rabia tenía y lo siguió persiguiendo.

María Adela Oviedo de Nieva, 68 años. Santa Rosa. Tinogasta. Catamarca, 1970.

Cuento 127. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030