Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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miércoles, 14 de enero de 2015

El loro .783

Era en una casa de negocio, que tenían un loro muy hablador. El dueño tenía un muchacho de dependiente.
Un día, le dice el patrón al muchacho, al dependiente:
-Ve, muchacho, no vas a vender este queso porque está rancio.
Y viene una señora, y corta no más el queso el muchacho y le vende. Y el loro 'taba en el mostrador, y dice:
-¡El queso 'tá rancio! ¡El queso 'tá rancio! -decía el loro.
Y se va la mujer. Lo prueba y efectivamente, 'taba rancio el queso. Entonce se viene y lo tira:
-Bien mi había dicho el lorito que el queso 'taba rancio.
Y bueno, viene y le cuenta al patrón, y viene y le dice:
-Fijesé el pícaro del loro cómo me perjudicó, no me dejó, dice, ganar la plata. Cuando yo 'taba vendiendo el queso, el loro decía que el queso 'taba rancio.
-Ya lo vamos a pelar por cuentero -le dice.
Entonce agarra el patrón las tijeras y le corta un poco de pluma y lo pone en la lorera. Le traen la comida y le ponen. Enojado, el loro, tira toda la comida al suelo. Y viene un pila, un perro pila, un perro pelado, y lo mira y le dice:
-¿A vos también ti han pelau por cuentero? ¿A vos también ti han pelau por cuentero? -le dice al pila.

Ramona Virginia

Villafañe de Coronel, 86 años. Catamarca, 1968.

Cuento 783 Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon y el mono .675

Dice que había un hombre que tenía un gran olivar y hacía todos los años una gran cantidá de aceite.
Dice que un año este hombre estaba en la tarea de hacer el aceite y empezó a notar que de noche le sacaban el aceite. Entonce empezó a vigilar y descubrió que era un monito el que le tomaba el aceite. Como es tan difícil de cazar un mono porque trepa por todos lados, pensó en ponerle una trampa que el mono no descubra que es trampa. Entonce mandó hacer un mono de cera y le puso encima como una goma bien pegajosa.
El hombre lo puso al mono de cera en el mismo lugar por donde entraba el mono ladrón. En cuanto anocheció vino el mono y cuando vio que el otro le atajaba el camino le dijo:
-¡Hola!, amigo, ¿cómo le va? Me parece que voy a tener un compañero.
Como el mono de cera no le contestaba, le vuelve a decir:
-Amigo, no se haga el sordo. Hagasé un lado y dejemé entrar, y si no le voy a dar una paliza.
Tampoco le contestó el mono de cera y el mono se enojó y le pegó un puñetazo:
-¡Tomó por zonzo! -y se quedó pegado.
-¡Largame! -le dice, y le pegó con la otra mano y se quedó pegado.
-¡Largame! -le vuelve a decir y le pegó con las dos patas y se quedó pegado del todo el mono ladrón.
A la madrugada viene el hombre dueño del aceite y lo encuentra al mono pegado, y le dice:
-Así te quería agarrar, ladrón. Ara te voy a pelar con agua hirviendo y te voy a poner la marca.
Agarró y lo sacó al mono y lo ató. Hizo juego y puso agua y puso a calentar la marca de marcar los animales.
Por casualidá andaba por áhi el león, y cuando lo vio al mono se acercó y le preguntó qué hacía áhi. Y entonce el mono que es tan vivo le dice:
-Aquí me han atao porque no quiero comer una ternera gorda que tiene el patrón.
Pero, que sos zonzo. Dejame a mí, entonce, yo la puedo comer.
-Güeno, si la querés comer desatame y yo te voy atar acá, pero tené cuidado que no vea el patrón porque no va a permitir que yo deje el lugar a nadie.
El león lo desató al mono y el mono lo amarró bien al león y se disparó.
Cuando vino el hombre se llevó una gran sorpresa de ver que el mono si había convertido en león, pero le dijo:
-Aunque te hagás el león lo mismo te voy a marcar, y te voy a pelar con la agua hirviendo, para que no me vengás a robar el aceite.
Entonce le metió la marca caliente en la anca y le echó la agua hirviendo. El león daba unos tremendos bramidos y de tanto que hizo juerza se cortaron las piolas y se pudo disparar. Iba quemado y pelado y dando bramidos de dolor.
Ya se dio cuenta el león de la mala jugada que le había hecho el mono, y en cuanto se pudo mover un poco empezó a buscarlo.
Va el león y lo encuentra al mono que estaba comiendo duraznos en un árbol alto, lleno de fruta. El mono lo había visto de lejo y se llenó los bolsillos de piedras y se subió al árbol. Llegó el león y le dijo:
-¡Bajate, mono, porque te voy a comer!
-Sí, me puede comer en seguida, pero primero tiene que probar estos durazno que son riquísimos. Abra la boca, áhi le tiro uno.
El león abrió la boca y el mono le tiró un durazno muy maduro y muy rico.
-Ahí va otro, abra la boca.
Y el león para comer los duraznos que estaban tan ricos, se olvidó de que venía a matar al mono. El mono le dice entonces:
-Ara tiene que abrir bien grande la boca porque le voy a tirar unos cuantos juntos y están muy maduros.
El león abrió bien grande la boca y el mono le tiró todas las piedras que tenía, le llenó la boca y le quebró todos los dientes. Lo dejó al león medio augado con las piedras, y se disparó.
El pobre león como no podía comer, se murió al poco tiempo. El mono se quedó libre y siguió haciendo picardías ande quera que andaba.

Ramona Andrea Quiroga, 55 años. Campo de los Zapallos. Santa Rosa. Garay. Santa Fe, 1951.

Campesina. Criolla originaria del lugar. Ha concurrido a la escuela de la comarca.

Cuento 675. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon y el hombre .567

El lión era el rey de los animales y se creía mejor que el hombre. Sintió que el hombre amansaba caballos y novillos pa hacerlos trabajar. Él se indagó de todo. Le habían dicho que el hombre dominaba y que naide podía con él. Y, claro, quiso conocerlo y se preparó para ir a buscarlo. Y entonce dijo:
-Me voy a ir a buscar al animal hombre, rey del mundo, y voy a ver si es más poderoso que yo.
Siguió el camino, y ya cuando había caminado mucho se encuentra con un buey. Que era sola la osamenta, el buey, que 'taba muy flaco y viejo, que ya no podía ni comer. Y entonce le dice:
-¿Qué te pasa? ¿Pórque 'tás tan viejo y tan arruinado?
-Mire, amigo lión -le dice el buey, yo era el novillo más bravo y más gordo qui había en la pampa y caí en las manos del animal hombre y él me redució de novillo a buey. Y me hizo trabajar muchos años. Y el trabajo era tan pesado que me ha largado en este estado que me ve.
-Yo soy el único rey -le dice el lión.
-Bueno, amigo, vaya y vea -le dice el buey.
Al poco andar se encontró con un caballo viejo, todo bichoco, ya sin dentadura, que no podía andar ni comer. Y entonce le dice:
-¿Pórque te encuentras en ese estado?
-Yo era el potro más arisco que había en este lugar. A mí no se me asentaba una mosca en el lomo. El animal hombre mi agarró, me capó, mi amansó, mi obligó a trabajar. Tan manso me hizo que servía para montar y era de tiro. Mi ató al carro, al arado, m'hizo recorrer distancias muy largas. Y tanto hi trabajau en manos del hombre, que mi ha largau incapacitado para moverme hasta pa comer.
-Yo soy el único rey -le dice el lión y sigue. Lo voy a buscar al hombre pa ver cuál es más poderoso.
-Vaya, amigo -le dice el caballo, y ya verá que con el hombre no se puede.
Y siguió su camino el lión. Y a poco andar encontró un burrito que lo tenían para acarriar leña. El burro viejo y flaco andaba que casi no se podía mover. Y entonce le dice el lión:
-¿Pórque te encuentras en ese estado?
-Yo era un burro gordo y guapo, que trabajaba todo el día. Como ya 'toy viejo y no sirvo pa nada, el hombre mi ha botau al campo pa que me muera. Él es el rey del mundo.
Entonce le dice el lión:
-Yo voy a buscar al hombre pa ver cuál es más poderoso. ¿Me darís razón adónde vive?
-Mire, siga esa senda, camine hasta que encuentre una chacra rodiada de pirca. Áhi lo va a encontrar al hombre.
El hombre andaba con una yunta de güeyes, arando. Cuando si asoma el lión por sobre la pirca, justamente llega el hombre áhi. Una vez habiendo llegado, el lión lo llama al hombre. Entonce le dice:
-¿Vos sos el animal hombre?
-Yo soy, ¿qué querís? -le dice el hombre.
-Te vengo a peliar a vos pa ver cuál es más poderoso de los dos -dice el lión.
Justamente el hombre si atraca, si allega ande tenía una arma de juego, la toma y le pregunta al lión:
-¿Cómo querís que peliemos? ¿A razones o a guantones?
El lión le dice:
-A razones.
-Güeno -le dice el hombre, áhi va una razón y le tira.
-¡Si así son tus razones, cómo serán tus guantones! -le dice el lión, y sale disparando como puede con la pata rota.

Rudecindo González, 56 años. Carrodilla. Godoy Cruz. Mendoza, 1951.

Hombre del pueblo. Buen narrador.

Cuento 567. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon enfermo .747

Había un puma viejo que pidió por favor que le busquen un burro por áhi porque no podía cazar, ya muy viejo, y que se lo traigan a la casa de él. Comiendo carne de burro dura, firme, él se iba a componer con seguridá. Al amigo zorro que le sabía pedir, que en otras ocasiones sabía comer lo que dejaba el amigo puma. El zorro le traía perdices en recompensa. Pero lo que es las perdices no lo alimentaban al lión. Fue el zorro y halló un burro que había estado trabajando mucho, revolcandosé, y le dijo:
-¿Qué le pasa, amigo, que trabaja tanto acá?
Bueno, dijo que los patrones le hacen trabajar mucho.
-Entonce, en cambio, le conviene a usted ir a una parte de donde vengo yo. Hay agua, está solo, y áhi lo va a hallar a su amigo.
No tenía ganas el burro de ir con el zorro.
-¡Vamos! ¡Vamos! Seguro, lo va a pasar muy bien áhi.
Con esa seguridá se fueron al campo. El zorro al trote adelante. El burro iba como desconfioso, al principio. Fueron y llegaron a una cañada muy linda. Había buen pasto.
-¿Ha visto que es lindo?
-Sí, es lindo, señor, pero 'tar solo casi no me gusta.
-¡Uh!, aquí es muy lindo.
Y es cierto, no había animales y había muchos pájaros. Al otro día vino el zorro a ver cómo había amanecido el amigo. Taba contento el burro cuando lo vía al amigo. Se alegraba cuando lo vía al amigo.
-Manda decir el Rey que vaya para conocerlo, para anotarle el nombre.
-¿El Rey? No. Yo no quiero saber nada con el Rey.
-Pero, no, si es muy bueno. Y a más que es amigo mío.
Quería llevarlo ande 'taba el lión.
-¡Y vamos! ¡Y vamos! ¡Y vamos! Ya que ha venido acá y que somos amigos, ¿cómo me va a despreciar?
¡Puta!, ya se fueron. Ya lo convidó no más. ¡Pero va con una desconfianza el burro!...
Ya comenzó a llegar. Allá, en aquel punto que había estado bien cerquita, comenzó a agarrar los olores del lión. Desconfioso el burro. Se olfatiaban mutuamente. Pero también ya se preparó el lión para dar el salto.
Cuando tuvieron frente a frente, pegó la vuelta cerrada el burro y le pegó con las dos patas una patada en el pecho, y lo guastó al lión. Y áhi cayó al suelo. Y clamaba el lión:
-¡Éste es el momento más difícil de mi vida! ¡Cómo me voy a crer que voy a errar un salto tan lindo! Que lo tenía ya a la mano. Pero será porque estoy tan viejo.
Clamaba y clamaba, pobre lión, de dolor y di hambre. Jue el zorro, corrió y le trajo una perdiz, y casi ya no la pudo comer el lión estropiau como 'taba.
Así que lo mató el burro, al último, al lión.

Delfín Prado, 75 años.

Cortaderas. Chacabuco. San Luis, 1968.

Campesino nativo del lugar. Un gran narrador.

Cuento 747 Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon, la mulita y el zorro .600

Que estaba el lión entrampau y jue la mulita y lo sacó. Y después de sacarlo la quiso comer el lión. Y la mulita lo llamó al zorro que él hiciera la justicia. Y le dijo que después de haberlo sacau de la trampa la quería comer. Y entonce dijo don Juan que él era juez, que lo volvería a colocar en la trampa como había estado para él dar la justicia, y después de haberlo colocado lo dejaron áhi no más, porque después de haberlo salvado lo quería comer y áhi quedó el lión, y se murió atado en la trampa.

Petrona Sosa de Páez, 44 años. Pie de la Cuesta. San Francisco. San Luis, 1951.

Campesina que nunca ha salido de su región. Aprendió el cuento de la madre que era una gran narradora.

Cuento 600. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon, la zorra y el burro .748

El leon enfermo

El león estaba en una cueva porque ya era muy viejo y no podía salir a hacer presa. Había una zorra muy viva. Ella fue a ofrecerle que le iba a llevar una presa si le hacía parte en la carne. Entonce se fue a buscar un burro viejo, que 'taba entre unos cardales. Y va y lo convida que se vaya con ella al monte para salvarse del yugo del amo, para que no lo tuvieran comiendo cardos secos, en una tierra donde todos eran libres.
Bueno... Entonce el burro dijo que sí y ya la sigue a la zorra. Y ella lo va guiando para hacerlo pasar por donde 'taba el león.
Y cuando llegan áhi, le salta el león y el burro alcanza a dispararse y no lo puede cazar. Entonce el burro se da cuenta de todo y él se va a sus cardos secos. Después va la zorra y lo comienza a hablar:
-Señor Burro, ¿pórque se ha hecho ver tan cobarde?
Y después le dice que ella lo había llevado allá para probar su valor y darle el mando de una provincia, por eso le quería presentar el Rey.
Entonce le contesta el burro:
-Andá no más con tu Rey y tu provincia. Yo prefiero los palos de mi amo y no las garras de tu Rey.

Eloísa Martínez de Ponce, 81 años.

Tulumba. Córdoba, 1952.

Lugareña de cierta cultura. Muy buena narradora.

Cuento 748 Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon, el tigre, el perro y el chivo .625

El león, el tigre, el perro y el chivo se salieron de una cárcel y se internaron en un monte. Como el león es el rey de la selva, se hizo capitán de la banda.
El primer día después de la evasión, dice el león:
-Tigre, vos tenés que traer la comida para hoy, que debe ser una vaquilla, porque nosotro todo somo carnívoros, y el que vuelve sin presa va a ser devorado.
Salió el tigre. Regresó con un ciervo.
Comenzaron a comer todos, y el chivo, como no es carnívoro, quedó mirando. Y le dice el tigre:
-Y vo, ¿por qué no te arrimá a comer?
-¡Estoy de mal humor! -le dice el chivo.
Depué le tocó salir al perro. Volvió con un guazuncho. Como siempre, siguen el festín, y el chivo, como no es carnívoro, quedó mirando.
Le dice el tigre:
-Y vo ¿por qué no te arrimá?
-Yo, cuando me pongo nervioso no suelo comer -y se paró en las dos patas y comenzó a afilar los cuernos por un tronco.
Al otro día dijo el león:
-Si el chivo sigue enojado me toca a mí en la cacería.
Salió el león y trajo una vaquilla. Como siempre, siguieron el festín. Y le invitó al chivo, y el chivo le contestó:
-Ya le he dicho que ando nervioso y no me moleste -y en eso se retiró y se internó un poco al monte.
Cuando quedan solo el león, el tigre y el perro, dijo el león:
-Hasta hoy no salvamo nosotro de que séamo devorado. Vamo a ver qué trae el señor nervioso, que le toca a él mañana la cacería.
Al tocarle el turno al chivo, salió muy de madrugada. Caminó por dentro el monte y en la costa de un cardal vio un bulto tendido en el suelo. Se le arrimó con mucho cuidado y vio que era un león que se encontraba muerto. Después de cerciorarse bien que se encontraba muerto, le hincó las astas en el cuello. Cuando el león empezó a desangrarse, él se manchó todo el cuerpo con la sangre.
Y cuando no regresaba el chivo y era muy tarde, resolvió el león de ir en compañía del tigre y del perro en busca del chivo. Le encontró por el ruido que hacía entre los cardos, creyendo que éste se estaba ocultando. Cuando el chivo vio la presencia de éstos que lo buscaban, se paró en dos patas y le dijo al león:
-Venga a comer a éste que de la mañana temprano lo ando persiguiendo y recién termino de darle muerte.
Con esto, y el león muerto, se quedaron indecisos el león, el tigre y el perro, que ya venían a comer al chivo. Entonce el chivo procedió a topetazos para que se arrimaran a la pieza.
Entonce le dijo el león a los compañeros:
-Aquí tenemo que huir, porque mató a mi hermano rey de la selva, y nosotro que lo teníamo de menos, y lo teníamos de presa segura, no va a matar también.
Y éstos huyeron, y se salvó de que lo comieran, el chivo.
Desde entonce el chivo quedó con su compadrada habitual y usa chiva para que lo respeten.

Alfredo Melgarejo, 37 años. San Luis del Palmar. Corrientes, 1959.

El narrador es oficial de Policía y nativo de la región.

Variante del cuento tradicional.

Cuento 625. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048