Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

8-2-2015 a las 21:47:50 10.000 relatos y 10.000 recetas

10.001 relatos en tiocarlosproducciones

10.001 recetas en mundi-recetasdelabelasilvia

Translate

martes, 13 de enero de 2015

La disputa

Un príncipe cabalgaba por el bosque. Su caballo hendía el aire con su galope y, a su paso, algunas ramitas crujían bajo sus cascos, que apenas tocaban el suelo.
Llegó a un claro y vislumbró, en lo alto de una cercana colina, el castillo de sus padres. Después, siguió su camino hasta que se topó con dos hombres que, a pesar del frío reinante, peleaban enconadamente. El primero desahogaba su ira lanzando sobre el segundo un raudal de insultos y exclamaba:
-¡Atrévete a insultarme una sola vez y por cada insulto tuyo te devolveré mil!
Y el segundo respondía:
-¡Pues a cambio de tus mil mil insultos oirás diez mil!
El príncipe interrumpió su camino y se acercó a los dos hombres:
-¡Amigos! ¡Descargad sobre mí vuestra ira! ¡Insultadme a mí y no os devolveré los insultos!
Los dos hombres quedaron avergonzados. Se callaron y, siguiendo el consejo del príncipe, volvieron a ser amigos.


0.999.1 anonimo cuento - 064

La colera del gigante

El pueblo de Salovia vivía atemorizado por un gigante que, con un águila como animal de compañía, habitaba en las cercanías.
Una vez al mes, entraban en la ciudad y el gigante, al ver que las gentes se escondían a su paso, se encolerizaba tanto que se dedicaba a destrozarlo todo.
-¿Por que no nos hablan? -preguntó el gigante.
-Si les diéramos un espectáculo menos violento del que esperan, quizá nos querrían más -respondió el águila.
Volvieron a casa y prepararon una magnífica comida. A la mañana siguiente, la metieron en unas cestas y la llevaron a la ciudad. Después, repartieron los distintos platos en una mesa larga en pleno centro.
El águila sobrevoló la ciudad y sus alrededores, invitando a todo el mundo al banquete. Al principio, los habitantes tuvieron miedo. Después, pudo más la curiosidad y, uno a uno, fueron saliendo de sus casas y empezaron a probar la comida. Desde aquel día, el gigante y su águila fueron siempre bienvenidos en Salovia.
A veces la bondad se esconde bajo apariencias engañosas.


0.999.1 anonimo cuento - 064

La cigüeña y la rana verde

En la ribera de un lago, una ranita se encontró con una cigüeña. Quedó tan espantada al distinguir aquellas largas patas, aquel cuello y aquel pico desmesurados, que por un momento ni siquiera pudo croar. Pero, en cuanto hubo recobrado el aliento, se dirigió a la cigüeña:
-Buenos días -le dijo, al tiempo que le pedía que echara un vistazo al otro lado del lago y le dijera si veía alguna rana. Verá usted, estoy esperando visita: mis dos tías y todos mis primos.
Se puso a contarle lo rollizos que estaban todos y lo bien alimentados, porque en la orilla opuesta siempre había más abundancia de todo.
-Me alegra saberlo -respondió la cigüeña, que empezaba a sentir el estómago vacío.
Giró la cabeza para comprobar si llegaban las ranas regordetas. Esto era precisamente lo que estaba esperando la ranita, que, dando un brinco, desapareció en el lago.


0.999.1 anonimo cuento - 064

La cascara de platano

-¿No os he hablado nunca de cuando estuve en el Ártico? -preguntó el tío Andrés.
Le contestaron que no y, entonces, continuó:
-Mis dos compañeros se habían caído en la nieve y se habían roto un tobillo. Tuve que andar kilómetros y kilómetros sobre la nieve en busca de ayuda. Nadie, excepto yo, lo habría logrado. Al volver, en el pueblo quisieron recibirme como a un héroe pero soy demasiado modesto y no quise aceptar.
Al decir esto, el tío Andrés resbaló con una cáscara de plátano.
-¡Socorro! -gritó. ¡Me he roto un tobillo! Los niños tuvieron que hacer esfuerzos para no echarse a reír. Pero les costó mucho.


0.999.1 anonimo cuento - 064

La bruja buena

Había una vez una bruja muy solitaria a quien nadie se atrevía a dirigir la palabra de lo mala que era.
-No puedo evitar ser mala -se disculpaba.
Pero esta no era la solución. Nadie hablaba con ella, así que cada día se encontraba más sola.
Un día, se puso a pensar que, si intentaba ser menos mala, la gente se portaría mejor con ella. A la mañana siguiente, fue a la ciudad e hizo toda clase de buenas acciones: ayudó a las ancianitas a cruzar la calle, les llevó la bolsa de la compra y limpió de papeles el parque.
Aquella misma noche ya todo el mundo sabía que la bruja había cambiado y, en adelante, tuvo tantos amigos que nunca más se sintió sola.


0.999.1 anonimo cuento - 064

La abuela, la princesita y el dragon

Todas las noches, antes de acostarse, la princesita escuchaba, embelesada, el cuento que su abuelita le contaba. Aquel día era la historia de un dragón que escupía fuego. Tanta sensación de realidad le dio la abuela al relato que aquella noche la niña soñó con él.
En su sueño, vio a dos dragones de lenguas tan largas que colgaban fuera de sus fauces. Parecía como si quisieran lamerle el rostro.
-¿No sabéis que es de mala educación sacar la lengua? Sois unos maleducados -les reprochó la princesita.
Y ¿sabéis lo que ocurrió? Los dragones nunca más sacaron la lengua y en adelante fueron dóciles como perros bien amaestrados.


0.999.1 anonimo cuento - 064

La abuela en casa

La abuela de Lolo era muy mayor y vivía sola. Pero, un día, la mamá de Lolo le dijo que no podía seguir así, que era mejor que se fuera a vivir con ellos.
-¡Aquí! -exclamó Lolo. No quiero que venga aquí. Es muy mayor.
-No digas tonterías, Lolo. Va a venir... y punto.
Al cabo de unos días, Lolo cogió un catarro y tuvo que quedarse en cama. El tiempo se le hacía eterno sin hacer nada y, en esto, llamaron a su puerta.
-Adelante -exclamó Lolo.
Su abuela entró y se sentó en una silla.
-Sabes, cuando yo era pequeña y estaba mala, mi madre solía contarme cuentos. ¿Quieres que te cuente algunas de esas historias?
-Bueno -contestó Lolo de mala gana.
La abuelita le contó historias fabulosas y, al terminar, dijo:
-Conozco muchas más. Puedo contarte una cada noche, si quieres.
Lolo respondió que sí, que le gustaría mucho.


0.999.1 anonimo cuento - 064