Que
un día venía el tigre, y lo pisó al sapo. Lo vio, y no l' hizo
caso, y lo pisaba a propósito el tigre. El sapo decía que no lo
pisara, y el tigre que le dice:
-Te
voy a pisar no más -y que más lo apretaba.
-Te
voy a hacer una revolución -que le dice el sapo, y el tigre que se
reía.
Y
ya el sapo que se enojó y le dijo que le iba hacer una guerra en
serio.
-Bueno
-que le dijo el tigre, y se reía.
Ya
se pusieron de acuerdo en el día y en el lugar que s' iban a
encontrar.
El
sapo buscó toda gente de flecha. Como avispas, abejas, abejones de
todas clases.
El
tigre buscó gente de uñas como zorros, zorrinos, pumas, tigres.
Y
ya llegó el tiempo que tenían que peliar y reunieron toda la gente
de cada uno. Ya llegó el sapo y se ganó abajo de un espinillo. Que
la gente del sapo 'staba entre las ramas, las hojas, que ni se veían.
El sapo que 'staba quietito, y no decía nada.
El
tigre reunió toda su gente. Bué... ya 'taban todos juntos, y que lo
manda al zorro a ver la gente del sapo. Y ya vuelve el zorro y dice:
-¡Uh!
Tá solito el sapo, sin nadie. 'Tá echadito en el tronco 'el monte.
Y
ya volvió el zorro y le avisó al sapo que venía el tigre con su
gente, que iban a avanzar. Y que el zorro, compadrón, lo provocaba y
le decía que qué iba hacer solito su alma. Bué... Y ya se toparon.
Que el zorro venía en punta. ¡Qué miércoles!, y salió la gente
del paso. Y al primero que agarraron fue al zorro, y se le prendieron
por abajo de la cola, puel hocico, por todas partes.
¡Qué
pucha, caracho!, y disparó el zorro, y el jefe lo mismo, y toda la
gente de uñas salieron que se las pelaba, despavoridos, pidiendo
socorro. Y así ganó la guerra el sapo con la gente de flecha.
Jorge
Pardo, 36 años. Embalse La Florida. Pringles. San Luis, 1958.
Cuento
526. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini
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