Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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domingo, 1 de diciembre de 2013

El tigre y el zorro .119

Diz que el tigre se iba a los montes a buscar carne y que en el medio del monte si había carniau una vaca. Diz que el zorro se hacía su sobrino y lo seguí pa aprovechá, él tamién, de lo que robaba el tigre. Diz que áhi, cuando ya ha estau carniando y sacando las achuras, que le dice:
-Tío, deme, po, un pedacito 'i matambre.
-No -es que le dice el tigre, ésa es la achura de tu tía.
Tío, deme, po, una tripita.
-No -es que le dice el tigre, la tripita es pa la bombilla de tu tía.
Y después que le volvía a decir el zorro:
-Tío, déme, po, la pancita.
-No, ésa es pa mate de tu tía.
Y el zorro que vuelve a decir:
-Tío, ¡deme, po, la bostita, siquiera!
-No, ésa es pa yerba del mate de tu tía.
Entó diz que le pidió la chuspita, y ésa se la dio el tigre.
Diz que el zorro ya no podía más di hambre, y que se la juró al tío.
Diz que el tigre comió bien, hasta que se hartó, y es que le dice al zorro que él se ha de acostar, y que lo cuide de la polecía. Tenía miedo que lo vaya a acusar el dueño de las vaca.  Diz que le dice que él se suba, alto, alto, en un monte y que espée por si la polecía viene y lo quiere avanzar, pa que él dispare.
Y bueno... Después que el tigre se ha acostau a dormir tranquilamente. Diz que el zorro le ha robau la vejiga y se ha subíu al monte. En eso que ha estau áhi el zorro que se han juntau muchas moscas, y diz que el zorro despacito los ha ido echando en la vejiga. Ya cuando ha llenau la vejiga con las moscas, que ha bajau despacito, y diz que de la mesma cerda de la cola le ha sacau y le ha atau la vejiga a la cola del tigre. El tigre con lo mucho que había comíu que estaba roncando, con sueño pesado y que nada había sentíu.
Y ya cuando le ha atau la vejiga con el mosquerío que hacía tanta bulla como si juera gente, que lo ha despertau y diz que le ha dicho:
-¡Tío! ¡Tío! ¡Dispierte, que ya viene llegando la polecía, que ya lu avanza!
Y entonce, cuando el tigre se ha despertau y ha sentido el ruido se ha disparau llevándose por delante los montes con un susto que no lo dejaba ni ver.
Y entó, diz que el zorro se ha quedau solo, y se ha aprovechau y ha comíu de todo lo que ha querío.
Y el tigre ha seguío disparando, y se ha ido lejos, lejos, crendo que la bulla de las moscas que lo seguía era la polecía. Por áhi que las ramas le han roto la vejiga y recién el tigre se ha dau cuenta que era una cosa del zorro, y se ha puesto muy enojado. Diz que áhi no más se ha vuelto pa buscalo y matalo al zorro, pero ya no lo ha encontrado.
Diz que el zorro sabía que el tigre lo andaba por matar y no se dejaba pillar. Cuando el tigre iba por un camino diz que él iba por otro. Ande vía el zorro güella del tigre, diz que agarraba pa otro lao. Y el tigre lo ha perseguido muy mucho para pillarlo y diz que no lo ha podíu encontrar.
Diz que había una laguna con agua ande tenía que bajar al agua, el zorro. Y que cerca de la bajada, ande tenía que venir el zorro por juerza, diz que había un monte, en medio 'el agua, y diz que había yuyos altos. Áhi que se ha escondíu el tigre y que ha esperau un día entero. Ya que ha llegau el zorro, y claro, que ha desconfiau que el tigre se haiga metíu áhi, y que le ha gritau:
-Agua, ¿te bebo u no te bebo?
Y diz que nada ha contestau el tigre, que se ha quedau mudo.
Diz que el zorro ha vuelto a gritar:
-Agua, ¿te bebo u no te bebo?
Y que después, a los cuantos gritos del zorro, que el tigre ha dicho cambiando la voz, y haciendolá aflautada:
-Bebeme, no más.
Y entonces diz que el zorro ha dau un salto y ha dicho:
-Agua que habla no bebo yo.
Y diz que ha echau a correr y que el tigre lo ha perseguíu. Y diz que el tigre ya lo iba alcanzando y que le ha tirau unos manotones. Y diz que el zorro de apurado se ha metíu en una cueva honda. Que el tigre ha queríu sacalo, pero no ha podíu. Entó que ha llamau a un caranchi y le ha dicho que se quede en la puerta, de agente, pa que cuide el zorro, hasta que él vaya a tráir una pala pa cavar y sacalo de la cueva. Y diz que le ha recomendau mucho, mucho al caranchi, que lo cuide al zorro, que es muy pícaro, que no se vaya a dejar engañar.
Diz que cuando se jue el tigre, el zorro lo ha empezau a hablar al caranchi, y que el caranchi le contestaba. Pero diz que por áhi le dio risa al caranchi lo que lo vía al zorro preso y que se río, como él sabe hacer cuando está contento, y que antarquiando278 y haciendo la cabeza para atrás que dice:
-¡Cra!, ¡cra!, ¡para atrás!
Y diz que el zorro le dice:
-¡Qué linda risa! ¡Pórque no te vuelves a réir!
Y que el caranchi se ha créido que era linda su risa y que se ha vuelto a echar para atrás y diz que ha dicho:
¡Cra!, ¡cra!, ¡para atrás!
Y él estaba crendo que lo hacía muy bien, y que el zorro le ha vuelto a decir:
-¡Ma, vuelvasé a réir!
Y diz que el caranchi se ha antarquiado y ha abierto la boca, y áhi no más que el zorro le ha echau, po, tierra en la boca y en los ojos, y en eso lo ha dejau ciego y mudo, y ha salío el zorro disparando.
Y diz que cuando ha llegao el tigre con la pala, lo ha encontrau al caranchi que no se conocía y ha hallao la cueva vacía. Y diz que se ha enojau mucho con el caranchi, que lo quería matar por zonzo. Y diz que al zorro no lo ha podíu pillar más.

Dominga Lescano, 48 años. Quimilar. Ambargasta. Ojo de Agua. Santiago del Estero, 1951.

La narradora, mujer de pueblo, iletrada, es vendedora de pan y de roscas.

Cuento 119. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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El tigre y el zorro .118

Resulta que el tigre lo tenía al zorro de ayudante, para los mandados, de muchacho de los mandados. Y el zorro le decía:
-Pero, tío, usté me hace trabajar muy mucho a mí. Y no me da nada.
-Vos sos chico todavía. Cuando siás más grande vas a tener todo.
-Sí, pero ya soy grande, ya soy maduro y usté no me da nada a mí.
-Bueno, hijo, pero esperate, a todas las cosas le llegan los tiempos. Bueno, mirá -le dice, vuá dormí la siesta y vos di arriba de esa lomadita mirá cuando venga esa tropa grande de vacas y cuando veas una ternerita linda, gordita, la cortás y despertame. Entonces vamos a carniar, la vamos a comer.
-Cómo no, tío -dice, duerma no más.
El tío se pone en el solcito, un solcito del mes de abril, de mayo, que 'ta lindo. Y empieza a pasar la hacienda y empezó a cortase. Hasta que viene una ternera linda -dice que era color medio zaina. Y se veía que era como pa partila con la uña, como dice mi mama.
El zorro:
-Tío, tío, velaquí una tambera hermosa.
-Sí, hijo, sí.
Y bueno, se pone en la lomada escondido hasta que pasan cerca de donde 'taban ellos. El tigre salta, le salta al cogote, de un solo zarpaso la voltea y la arrastran para abajo de un quiscaloro cerca de unos talas y se pone a carniala.
Y entonces a Juan se le hace agua la boca. Y empieza, dice:
-¡Qué tal tío! -le dice. ¿Cómo va saliendo la ternera?
-Lindo, hijo.
-Deme, po, un pedacito de carne.
-No, vos sos joven, te va hacer mal la carne. Te va a cair pesada al estomago.
-Pero, tío, no me va hacer nada. Deme siquiera la tripita.
-No, con las tripitas tu tía va hacer bombilla.
-Y bueno, deme, po, siquiera la bostita.
-No, con eso tu tía va hacer secar y va hacer yerba, hijo.
-Pero, deme, po, alguito, alguna cosa -le dice.
-Esperate, ya te va tocar la otra parte, ya.
Meta comer las partes más lindas, el corazón que es blandito, los filé, el hallacuchillo que le llaman, esa parte tan rica, el amor, otra parte que tiene la vaca, también riquísima para comer. Y el pobre Juan se le caía la babita y de balde y daba vuelta, y ¡ef!... ¡ef!... y olía no más y es todo lo que hacía, pues.
Muy bien. Al final:
-Mirá que ya te lo tengo a tu parte -dice. Como vos sos muchacho, te gusta jugar a la pelota, aquí te vuá dejó la vejiga, pa que juegues.
Y claro, lo único que le dio, la vejiga. El otro descargó la vejiga de orines, imagine qué iba a tomar.
Bué... Dice:
-Yo guá dormir -dice- aquí. Seguramente los dueños van a extrañar la ternera y van a salir rastriándome. Y yo quiero que cuando vos veas que está viniendo la comisión (así se llamaban las comisiones que salían a buscar) me despiertes para que nos escapemos. Y ahora cuando me levante hemos de ver qué parte te va a tocar a vos también.
Entonces, para evitar que el zorro le robe algún pedazo de carne, el tigre se acuesta, llena la panza, encima de lo que quedaba de la ternera. Así que el zorro no podía ni robarle ni nada. Bueno... Entonces el zorro, se pone a jugar con la vejiga. La infla y como había tantas moscas no halló mejor recurso que ponerse a pillar las mosquitas con las manitas y las echaba adentro, pillaba otras mosquitas y las echaba adentro. Y se formó un globo con unas moscas adentro que tenían un ruido tan feo, como de trueno, como de trote. Y empieza a pensar:
-¿Cómo voy hacer para robarle la carne a mi tío?
Corta un cháguar, le saca una hilacha, lo ata bien y le ata en la cola al tigre. Entonce corta una estaca y lo hinca, y le grita:
-¡Tío! ¡Tío! La comisión, vienen los hombres, tío.
Y claro, el tigre se despierta y siente, la panza como estaba ... Siente este ruido infernal, y dice:
-¡Eh! Hijo -dice, gracias, querido, gracias, sobrino.
Y se manda a mudar. Sale disparando. Y claro, sentía cada vez más cerquita a la comisión que venía.
-¡Ay, me van alcanzar estos, me van a matar!
Y ya sabían usar las armas de fuego en ese tiempo. Y dispara por medio di unos chaguarales, unos garabatales. Por ahí va la poca suerte del tigre, se hinca la vejiga en una estaca y revienta. Y cae redondo.
-¡Ay! ¡Ay! ¡Mi han muerto! ¡La sangre!
Qué sangre, si había guaniau y si había orinau de miedo. Y queda chiquito, esperando que lo rematen. Y estaba áhi hecho bolita, entregau ya, el tigre, a la muerte, imaginesé. Tenía terror por las armas de fuego. Y está un rato y empieza a tocar.
-Parece que no es sangre -dice.
Vuelve a tocar y huele.
-¿Y esto? Parece guanito.
Y se toca.
-¡Ay! -dice, qué me ha pasado. M' hi desgraciau.
Y claro, se mira la cola, se encuentra la vejiga, y deduce.
-¡Um, lo que me ha hecho éste! -dice. ¡Madre mía! Lo vuá matar. ¡Ah, pero éste no se me va a escapar! ¡Ah, sí!
Bueno... El tigre hace un juramento que lo iba agarrar al sobrino de cualquier manera y matarlo. Y que lu iba a degollar.
Mientras tanto, el zorro que nu era nada tonto rumbea para la casa de la tía, de la mujer del tigre. Y... llega y dice:
-Buena noche, tía.
-Buena noche, hijo, ¿qué andás diciendo?
-Aquí le manda esto mi tío.
-¿Y el tío cómo está?
-Ha quedau. Ha carniau una tambera muy linda, muy pesada. Agata mañana ha de llegar por la tarde.
-¡Ah, hijo! ¿Qué andás diciendo vos?
-Y me ha mandau que duerma con usté.
-Y bueno, hijo, cómo no, te vuá hacer una camita en la otra pieza.
-No, él mi ha dicho que me acueste con usté.
-No, no puede ser.
-Él ha ordenau, palabra de tigre, usté sabe...
-Bueno, hijo, acostate del lado 'e los pies.
-No, me van a llamar Juan de los dos pies y a mí no me gusta eso.
-Bueno, acostate del costau.
-No, me van a llamar Juan de tu costau.
-Acostate del otro costau.
-No, me van a llamar Juan de este otro costau.
-Y bueno, ¿ande te vas acostar?
-Nai, dejemé a mí. Le voy a tocar hasta la rodillita, mientras, ¿no?
Bueno... Ella lo dejó. Si lo ordenó el tigre...
Bué... Amanece Juan. Amanece el día. Se manda a mudar.
Y llega el tigre. Lleno de tarascones lo que había disparau por los chaguares. Lleno de lastimaduras. Y lo peor, sucio todo entero. Llega y le dice:
-¡Viejá!
-Qué hay, querido -le dice.
-¿No lu has visto a ese trompeta, a Juan?
-Sí, sí, aquí ha dormíu. Dice que vos li has ordenau que duerma conmigo.
-¿Cómo?
-Sí, dice que vos has ordenau.
-¡Ah!, ¡pero miralo! ¡Mirá, che! A éste lo vuá matar. Mirá lo que le voy hacer a éste. Mirá lo que mi ha hecho. ¡Esto no tiene nombre!
-Y bueno. Él ha dicho que vos has ordenau. Primero l'hi dicho que si acueste de este costau, después del otro costau, y después del lau de los pies. Él no quería nada, él quería una sola parte. Después ha dicho que iba a tocar la rodillita que vos has ordenau...
-Dejalo no más. Ya vas a ver.
Bué... Como todos los zorros son muy similares, todos iguales, el tigre salió a campiarlo al zorro. A todo zorro que encontraba lo agarraba.
-Vení para acá vos. A ver. Abrí la boca.
Abría la boca.
-A ver, guaniá.
Y claro el pobre zorrito, hacía fuerza hasta que podía... Él lo tenía agarrau. Y todos, todos guaniaban algarrobita, esas cosas. Porque cuando hay pobreza comen eso no más. Bueno... Volvía a hacer la misma operación y seguía, el tipo. Encontraba otro:
-Vení pa acá vos.
Y en eso había andau toda la tarde. Claro, quería ver cuál guaniaba carne, pa descubrir al sobrino. Y dice:
-¿Dónde lo vuá encontrar?
Ya 'taba cansau. Y ve, bajo una jarilla, un zorro que 'taba durmiendo, la panza llena. Se veía que había comíu mucho. Y si arrima. Y claro. Y alcanzó a ver que había hecho del cuerpo el zorro y todo era carne. Y dice:
-¡Ah! ¡Éste es!, aquí me la va a pagar.
Y no lo quería despertarlo de golpe, él quería gozar, y destrozarlo. Corta un palillito y le empieza a hurgar el hocico al zorro. Y el zorro, ¡uf!... ¡uf!... y decía: ¡Moscás!... ¡Moscás!... Le volvía hacer lo mismo y él decía lo mismo. Y el zorro se reía. Y el tigre decía:
-Ahí me la va a pagar cuando se despierte.
Y el zorro decía:
-¡Moscás! ¡Moscás! ¡Amigo, que no dejan dormir!
En una de esas acomodadas abre un chiquitito los ojos. Lo alcanza a ver al tigre. ¡Que no!
El tigre muerto de risa. En una de esas que dice:
-¡Qué moscas!, y el tigre se agarra así la panza para reírse, y se aprovecha el tipo, se da vuelta, y el otro erra el manotazo. Y empieza a disparar, amigo. Lo sigue de cerquita. Se oía lo que quebraba los montes y disparaba. Y ya lo iba agarrar. Y se encuentra una cueva de vizcacha, el zorro, y se mete. Y el tigre le tira el zarpazo y lu alcanza a agarrar de la cola. Y el zorro, comu no era tonto, le dice:
-¡Guashi! Mi tío ha agarrau una raíz de tala.
La ha largau.
-¡Ajá, era mi cola! -dice.
-¡Ah! -dice el tigre, me ha embromau. Aquí vuá estar. No me voy a ir. Pa comerlo junto con una vizcacha. Lo vuá comer.
Lo llama al cuervo que andaba cerca.
-Vení para acá -le dice. Aquí cuidame la puerta de esta cueva. Y no lo dejes salir a este trompeta, porque es un bandido. Mirá lo que me ha hecho. Voy acá a las casas a buscar una pala. Voy agrandar la boca de la cueva y áhi vamos aprovechar para sacarlo.
Bueno... Va el tigre hasta la casa a buscar la pala y el zorro queda. Y se asoma y le dice al cuervo:
-¿Cómo le va don Cuervito?
-¡Bien! ¡A vos no te importa! -contesta el cuervo.
-¡Qué lindas plumas tiene en el cuello ¿no? Nada. No le contesta.
-Como estará de orgullosa su cuervita, ¿no?
Y nada.
-Mi han dicho que usté canta, po, muy bien -dice. ¡Pero, cómo lo saben alabar!...
-¡Ah!, así dicen -dice, ya rindiendosé al halago, ¿no?
Y, así dicen -dice.
Por que no me canta alguito -dice. Total a mí me van a matar. Si quiera alguna alabanza, tan lindas qui hay. Total ya va a venir en seguida el tigre. Ya sabe que con él nadie puede. Él es el dueño de todo, del monte. Unito, cualquier cosita cantemeló -le dice.
Al fin el cuervo resuelve cantar. Abre la boca para entrar a cantar y agarra un puñau de tierra y le echa en la boca y los ojos. Y se manda a mudar.
En eso llega el tigre. Y el cuervo se vuela. Y el tigre que nu es tonto se da cuenta lo que ha pasado y lo quiere matar al cuervo, y le dice:
-Bajate, vení decime qué ha pasado.
-No -le dice el cuervo, usté me va a matar -y se va.
Y ha seguido el tigre persiguiendoló al zorro. Y se le disparaba siempre, hasta que ha resuelto hacerse el muerto.
Y si ha hecho el muerto. Y la tigra ha llamado a todos los animales. Y lu han llamado al zorro, claro, como sobrino.
Y llega el zorro al velorio. Y si ha dau cuenta que el tigre estaba vivo. Y cuando lu han queríu hacer entrar ande estaba el muerto sobre un catre dau vuelta, como usan en el campo, con las velas, le dice a la tigra:
-Tía, ¿mi tío no si ha peido, cuando si ha muerto? 
-No, mi hijo.
-¡Ah!, entonce no lo velo yo.
Y áhi el tigre ha hecho fuerza y fuerza y si ha largau uno. Y el zorro dice:
-¡Ah, muerto que se pé no velo yo! -y si ha disparau.
Y hasta la fecha lu anda persiguiendo el tigre al zorro y no lo puede agarrar.

Aristóbulo Barrionuevo, 48 años. Santiago del Estero, 1970.

El narrador es culto, educador que enseñó en diversas regiones de la provincia. Tiene particular interés por la narrativa popular.
Los narradores cultos, como en este caso, cuando hacen hablar a sus personajes imitan la lengua rústica que ellos hablan.


Cuento 118. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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El tigre y el zorro .115

Diz que un día el tigre estaba carniando una lechera y el zorro le ha estau ayudando. Diz que el tigre ha comido y nada le ha dado al zorro. Y entós que el zorro le ha comenzau a pedir. Diz que le ha dicho.
-Tío, déme un pedacito 'i matambre.
-No, que ése es el asau de tu tía tigra -que le ha dicho.
-Deme un pedazo del costillar.
-No, que ése es pa zarzo de tu tía.
-Déme la cabeza.
-No, que ésa es para montura de tu tía.
-Déme la panza.
-No, que ésa es pa felpa de tu tía.
-Déme las tripas gordas.
-No, que ése es pa faja de tu tía.
-Déme las tripas amargas.
-No, que ése es pa bombilla de tu tía.
-Déme las orillitas del cuero.
-No, que ése es pa lazo, pa que tire la tela tu tía.
Bueno, diz que cansado de pedir y que no le dé nada el tío tigre, que le ha pedíu la chuspita, y eso que le había dau.
Bueno, que el zorro había recibíu la chuspa y que se ha puesto a soplarla.
El tigre después que ha comido hasta llenarse, que se ha acostado a dormir y que le ha encargau al zorro que cuide que no venga la autoridar u el dueño de la vaca que había carniau. El zorro que se ha subíu a un árbol y ha seguíu soplando la chuspa. Diz que las moscas se han amontonau, claro, lo que han carniau, y que el zorro ha llenau la vejiga de moscas. Se ha bajau despacito del árbol, se ha arrimau al tigre y le ha atau la vejiga a la cola. Y a todo eso que el tigre estaba muy dormido, con un sueño muy pesado, claro, porque había comido tanto.
Diz que el zorro se ha vuelto a subir al árbol y que ha comenzau a contar a gritos:
-Uno, dos, tres...
Uno, dos, tres, cuatro, cinco...
Y que el tigre se ha despertau asustado y que le ha preguntado al zorro que qué contaba. Y que el zorro, nada, ha seguío contando:
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete...
Y que el tigre más asustau le ha vuelto a preguntar al zorro que qué contaba. Y que el zorro ha vuelto a contar, y diz que miraba a lo lejos y volvía a contar:
-Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez...
Y diz que el tigre le ha pedido por favor que le avise qué ha estado contando, y entós que el zorro ha dicho:
-Son unos diez perros motos que vienen allá, ya están llegando...
En eso el tigre se ha enderezau, ha movido la cola, ha óido el ruido de las moscas como si jueran muchos que vinieran y ha salido juyendo.
Y diz que el zorro se ha quedau con toda la presa y ha comíu todo lo que ha queríu, de lo mejor. Y ya cuando ha estado muy lleno que se ha ido al monte, de miedo que vuelva el tigre.
Diz que que cuando el tigre ha ido muy lejos, se le ha roto la vejiga en unas ramas, y que se ha dado cuenta de la broma del zorro. Diz que que se ha vuelto y ha ido a buscarlo al zorro para matarlo. Diz que lo ha buscado por todos lados y que el zorro andaba juyendo pa que no lo mate el tigre.
Diz que había una laguna ande tenía que bajar a tomar agua el zorro, y que áhi se ha escondíu el tigre.
Diz que el zorro ha bajau a tomar agua y que ha sospechau que el tigre había de estar escondíu, y que ha dicho:
-Agua, ¿te bebo u no te bebo?
Y diz que el tigre nada había dicho.
Y diz que el zorro, más juerte ha preguntau:
-Agua, ¿te bebo u no te bebo?
Y que el tigre crendo que el zorro no pensaba que estaba él, áhi, que le ha dicho:
-¡Bebeme! ¡Bebeme no más!
Y entós diz que el zorro ha contestau:
-¡Agua que habla yo no bebo!
Y áhi no más que el zorro ha disparau y el tigre lo ha sacau corriendo.
Diz que el tigre lo iba alcanzando y que el zorro se ha metíu en una cueva. Diz que el tigre no lo ha podíu agarrar y que ha dejau de vigilante un caranchi259. Diz que el zorro lo ha hecho cantar y como el caranchi se hace pa atrás pa cantar, que el zorro le ha echau tierra en los ojos y ha salíu juyendo. Cuando el tigre ha vuelto, diz que ha encontrau al caranchi ciego con la tierra, y los rastros no más de Juan que ha salido disparando, y se ha vuelto a salvar.

Felipe Lezcano, 73 años. Media Flor. Capital. Santiago del Estero, 1951.

Campesino iletrado. Excelente narrador.
Media Flor: Caserío disperso.

Cuento 115. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

El tigre y el zorro .114

El sobrino era el zorro y el tío era el tigre.
Un día dice que se habían encontrado en el monte, en la montaña, en el medio del monte.
Bueno... Entonce que le dice el zorro, que le tenía miedo al tigre, que ese día iba a corré un huracán que no iba a dejá bicho en los montes. Y entonce que le dice el tigre para poderse salvá:
-¿Qué hago?
Y entonce que le dice el zorro:
-Yo tengo ya mi cueva hecha. Y entonce usté, pa que se pueda salvá, de la única manera, es atase en un árbol.
Entonce que le dice:
-¿Cómo podrimo hace? ¿Cónque se vamo atá?
Y bueno -que le dice, como usté es hombre más de juerza puede carniar una vaca para sacá el cuero.
Áhi qui había una bebida onde cayeron los animales al agua.
Y entonce que le dice:
-Echame los animales, voy a cazá uno.
Que había matado una vaca, el tío, y que había hecho lonjas, coyundas. Y dijo que lo atara. Y que lo ha atado en un árbol grande, el sobrino. Se puso en el tronco el tigre, y el zorro lu ató, con los nudos pa atrás pa que no se pueda dehatá. Y di áhi que le dice que él se iba a entrá en la cueva y que ya iba a venir a dehatalo al otro día, y claro, por la mañana s'iba a venir bien temprano.
Y no si había ido a la cueva sinó a la casa de la tía, a mentile a la tía allá. Y di áhi, si había ido. Que llega a la oración a la casa de la tía.
-Buenas tardes, tía.
-Buenas tardes, sobrino.
Y dice:
-Mi ha mandau mi tío que la acompañe y que duerma con usté. Que él va a venir mañana. Que él ha hecho carne allá.
-No puede ser -que dice la tía.
-Y que sí -y que le esige que sí.
Y por fin li había hecho consentí que tenía que dormí con él. Y durmieron juntos.
Y bien a la madrugada si había ido a dehatalo al tío, pero no li había dicho nada qui había dormido con la tía. Y lo ha dehatau al tigre. Y tomó la fuga calladito. Y no le dijo nada.
Y despué el otro, cuando si ha visto dehatau, si ha ido a las casas.
-Che -que le dice la tigra, ¿que vos lu has mandáu al zorro que venga a que durmamo juntos?
Y li ha contau todo, y se enojó el tigre y lu ha salíu a buscá de nuevo, pa comelo por pícaro.
Y lo ha seguíu al rastro. Y ya lo llevaba cerca. Y por áhi lo encuentra, que el zorro cansau di andar si ha tirau a dormí. Y entonce llegó el tigre. Y ante de matalo ha cortau una varillita y lu ha comenzau a hurgar por las orejas.
El zorro 'taba dormido. Cuando ha sentíu que li hurgaban las orejas, creía que eran mosquitos y áhi empezó a decí:
-¡Oh, estos mosquitos que no me dejan dormí! ¡Tan lindo que dormí anoche con mi tía!
Y áhi, cuando alcanzó a vé que era el tigre, saltó, y se le escapó. No lo pudo pillá. Y áhi ha terminau esa partida.
El tigre ha salíu a buscalo otra vez y lu andará buscando tuavía.

Eduardo Marcial, 52 años. San Pedro de Colalao. Trancas. Tucumán, 1957.

Comarcano rústico. Buen narrador.

Cuento 114. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

El tigre y el zorro .113

Diz que un día el tigre había matao una res y la había enterrao.
Diz que el zorro que lu estaba mirando sin qu'el tigre se diera cuenta.
Cuando se encontraron en el camino, el zorro le dijo:
-Tiíto, diz qui viene un viento muy juerte y viene voltiando árboles y casas, y pa podese salvá hay que atase en el tronco di un árbol.
El tigre creyéndole al zorro se dejó atar por el zorro, al tronco di un árbol bien grueso. Cuando estuvo bien atado, el zorro se rio y le dijo:
-Tiíto, aura me voy a comer la res que usté ha enterrao.
Diz que el tigre bramaba de rabia, pero nu ha podíu hacer nada. El zorro ha comíu hasta que si ha puesto panzón y ha seguío camino.
Diz que después de unos cuantos días la tigra lu ha salíu a buscá al tigre y lu ha encontrao casi muerto di hambre y lu ha desatao.
Diz qui el tigre si ha puesto en cama, enfermo. Ha quedau hasta qui ha mejorao y ha salío a buscar al zorro pa matalo.

Vicente Suárez, 67 años. Viclos. Leales. Tucumán, 1953.

Campesino rústico. Nativo del lugar.

Cuento 113. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

El tigre y el zorro .112

El tigre había cazao una vaca y la 'taba carniando. El zorro le 'taba ayudando. El zorro se moría di hambre y le pedía al tigre que le diera un pedacito de carne. Pero el tigre le negaba todo.
El tigre, pa que el zorro no comiera nada, ha pasao toda la noche cuidando la presa, pero al día siguiente, como 'taba desvelao, si ha dormío muy juerte. Entonce el zorro le ha sacao la vejiga a la vaca, la ha inflao y la ha llenao de moscas. Despué ha ido despacito y se la ha atao en la cola del tigre. Y áhi lu ha despertao:
-¡Levantesé, tío, que viene la polecía!
El tigre sintió el bramido de las moscas y ha salío disparando. Y ha disparao muy asustao y si ha ido muy lejo. Entonce el zorro si ha puesto a comé muy tranquilo la vaca carniada, que 'taba gorda y muy tierna. Y así li ha ganao al tigre mezquino y avariento.

Sabina de Mamaní, 60 años. Benjamín Paz. Trancas, Tucumán, 1964.

Lugareña rústica, colla. Su apellido es indígena.

Cuento 112. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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El tigre y el zorro .111

El zorro es sobrino del tigre. Y el zorro li hace siempre picardías al tío. Y el tío siempre lu anda por matá al sobrino, pero no puede.
Dice que por áhi han ido unos viajeros y si han quedau a dormí en el campo, y han dejau los lacillos ande han dormíu, y que el zorro se los había robau y se los había comíu. Y que los viajeros lu habían sacau al rastro al zorro y lu habían pillau y lu habían atau. Y han dicho que van a calentar en el juego el asador de fierro y se lu iban a meter por atrás, pa castigo. Y áhi lu habían dejau en la noche.
Y di áhi que pasa por áhi el tigre y le pregunta al zorro pórque 'taba atau. Y di áhi li ha dicho el zorro que él mismo si ha atau, porque iba haber un viento muy grande, que iba a arrancar todo, que los árboles muy grande como ande 'taba él iban a quedar escasos. Y áhi ha teníu miedo el tigre y el zorro que li había dicho que si quiere lu ata áhi, a él, pa que se salve, porque él, que le dice, que él tenía la cueva en que meterse.
El tigre le había creido al zorro y lu había dehatau.
Y el zorro que lu había atau bien al tigre y si había disparau.
Y al otro día que si habían lavantau los hombres y habían visto que el zorro si había transformau en tigre y habían dicho que lo mismo lu iban a castigá. Y han calentau el asador de fierro y que se lu habían metíu por atrás y lu habían largau. Y que casi si había muerto de dolor, quemado.
Y áhi el tigre si ha dau cuenta de todo y si había ido a buscalo al zorro.
Y que el tigre andaba buscándolo al zorro. Y si ha metíu el tigre en una quebrada y si ha puesto ande tenía que tomar agua el zorro. Y que tres días hacía que el zorro no podía tomar agua porque 'taba áhi el tigre. Y que el zorro no sabía cómo tomar agua.
Y que el zorro ha juntau muchas hojas. Y si ha untau con miel, y si ha pegau muchas hojas. Y ha quedau hojudo. Y áhi ha bajau a tomar agua.
Que el tigre si ha quedau mirando ese bicho que jamás había visto, ese bicho tan fiero. Y que tenía miedo el tigre a ese bicho hojudo, que en su vida había visto esa clase de bicho.
Y dice que había una cuesta fiera, y el zorro había tomado agua, y que iba repechando la cuesta el zorro. Y ya cuando el tigre lo vio que 'taba lejito, qui ha tomau coraje y que le grita:
-¡Bicho hojudo!
Y que el zorro li ha dicho:
-Por eso ti hecho quemar el culo.
Y di áhi que si ha dau cuenta el tigre qu'era el zorro. Y lu ha sacau corriendo, pero ya el zorro 'taba lejo.
Y di áhi el tigre si ha ido a su casa. Y tanto pensar cómo lo iba a matá al zorro si ha dau d'enfermo y despué que si ha dau de muerto.
Y ya que la tigra li ha hecho avisá al sobrino con el venau que el tío 'taba enfermo y que si ha muerto y que venga a velo.
Y que había veníu el zorro. Y había dicho que no entraba adentro 'e la pieza anda 'taba el tigre. Y áhi que 'taba antarca en el suelo, el tigre. Y que lo vía de la puerta no más. Y áhi  ha 'tau. Y áhi por fin si ha movido el tigre. Y que el zorro ha deharmau la silla y li ha pegau, y ha dicho:
-Muerto que se mueve no velo yo -y ha salíu disparando.
Y el tigre si ha levantau y lu ha sacado corriendo pa pillalo. Y lu andará buscando tuavía.

Héctor Remigio Monasterio, 13 años. Tafí del Valle. Tucumán, 1957.

Aprendió este cuento de don Miguel Ángel López, gran narrador de Tafí del Valle, que murió hace cuatro años, a los 78 años de edad. Tafí del Valle. Hermoso pueblo serrano cuya comarca rural es de las más conservadoras de Tucumán.

Cuento 111. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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