Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

8-2-2015 a las 21:47:50 10.000 relatos y 10.000 recetas

10.001 relatos en tiocarlosproducciones

10.001 recetas en mundi-recetasdelabelasilvia

Translate

viernes, 12 de septiembre de 2014

El zorro y el toro .355

Dicen que el zorro no conocía toros finos. Una vez en el campo vio un toro grandote y vio que le colgaba una carne entre las piernas. Entonce lo empezó a seguir para comer la carne que parecía que ya se le cortaba. Bueno, lo siguió tanto tiempo que al fin se murió de hambre y casi ciego de sé.
Por eso tenimos aquí el refrán que todos sabimos:
Andás como el zorro qui anda por tras el toro en espera de que se le corten las bolsas.

José Cirilo Gómez, 61 años. Estación Aráoz Leales. Tucumán, 1970.

Peón de campo.

Cuento 355. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro y el toro .354

El zorro ha visto un toro fino y gordo, que le colgaban las bolsas, que parecía que ya se cáiban. Él conocía los toros criollos y flacos.
-Estas bolsas si han de cáir. Ya 'tán agarradas di un hilo. Yo lo hi de seguir al toro -ha dicho.
Y lo ha ido siguiendo noche y día. Cada vez que el toro hacía un invión, se balanciaban las bolsas y el zorro ha corrío a recogerlas. Y nada. El toro ha seguido. Saltaba un pozo o bajaba una cuestita, las bolsas ya parecía que se cortaban. Corría el zorro, si atropellaba con los yuyos y las pencas, buscaba, olfatiaba, y nada. El toro siempre ha seguido con las bolsas que ya se cáiban y no se cáiban.
El zorro no ha comido ni ha bebido por seguir al toro. Flaco, lastimau, casi muerto, si ha tirau sobre unos pastos y ha dicho:
-Esas bolsas no han de 'tar a punto de cáir. Les falta tiempo. Nu hi de seguir más.

Celestino Torres, 83 años. Pinto. Aguirre. Santiago del Estero, 1959.

Modesto hacendado. Buen narrador. Ha olvidado muchos cuentos muy antiguos.

La última expresión del cuento tiene semejanza con la del cuento del zorro y las uvas.

Cuento 354. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro y el tigre y la guerra .516

Había una vez un tigre malo y egoísta que quería comer a un pobre zorro que se buscaba la vida de todas maneras, hasta que un día se encontraron cerca de una laguna. Y conociendo el zorro las intenciones del tigre, le dijo que a pesar de ser él, el más fuerte de todos los animales, y él un pobre zorro, lo invitaba a hacer una batalla. El tigre convencido de que le iba a ganar muy lejos, moviendo la cola y dando un gran rugido, le dijo que hicieran la batalla. Quedaron de encontrarse en ese mismo lugar.
El tigre llamó a toda su gente, que tenían garras como él, leones, tigres, pumas, panteras, gatos, preparando así un gran ejército.
El zorro preparó un ejército de gente con flecha como abejas, guanqueros, avispas, sanjorges, caranes.
Llegaron a la laguna el día indicado. El tigre venía con su gente atronando el campo. El zorro venía en sentido contrario y su gente se vía como humo en el suelo. A una orden del jefe volaron los bichos del zorro y se les pegaron en los ojos, en el hocico, en la cola de los animales de garra. Los animales de garra desesperados pegaban unos brincos tremendos y se revolcaban en el suelo, rugiendo y bramando, y echaron a correr dejando el campo libre.
El zorro, de adentro de la laguna, le gritaba al tigre:
-Tirate al agua como yo lo hago.

Juan Vargas, 16 años. San José. Fray Mamerto Esquiú. Cata-marca, 1951.

El narrador, nativo del lugar, ha cursado los grados de la escuela primaria.

Cuento 516. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro y el tigre en casa del quesero .438

El zorro es muy astuto. El tigre lo quería matar una vez, entonces el zorro le dijo:
-Mire, mi tío, yo lo voy a llevar a donde vamos a comer queso y muy rico.
Al tigre le gustó mucho esa invitación.
Entonces lo llevó a la casa de un quesero. El quesero tenía los quesos guardados en un depósito, y el depósito tenía una rejilla por donde entraba el aire. Tenía varillas de hierro. Por áhi entraron porque 'taban muy flacos. El zorro comía un poco y salía afuera pa probarse si podía salir. Volvía a comer y volvía a salir. Y el tigre le preguntó:
-¿Por qué salís, Juan, a cada rato?
-Pa ver si viene el patrón, tío -le dice él.
Y por áhi cuando el zorro ya 'taba muy lleno que salió con mucho trabajo, no volvió más.
El tigre seguía comiendo y ya tenía la panza muy hinchada. Cuando vio que no volvía el zorro quiso embestir la rejilla, pero no pudo salir. Entonces vino el patrón y lo agarró, lo entrampó al tigre, lo ató con una cadena bien atado y fue a calentar un eje de carreta para quemar al tigre. Entonces el tigre al ver de que venía el patrón con el eje caliente pa quemarlo, pegó un semejante tirón y cortó la cadena y se juyó. Salió furioso a buscar al zorro pa matarlo.

Vicente Rossi, 61 años. Tandil. Buenos Aires, 1957.

Cuento 438. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro y el tigre .465

Parece que un tigre y un zorro si habían hecho compañeros, pero estaban en un desierto y había falta de todo, ¿no?, comida y agua. Y había problemas para subsistir. Entonces el tigre se quería comer al zorro para poder pasarla, ¿no? Y el zorro se dio cuenta. Y entonces, éste, andaba sacandolé el cuerpo por todos lados, hasta que desesperados de la sé, buscaron agua y justamente encuentran un pozo, un jagüel viejo, ¿no? Pero el agua estaba a una profundidá di un metro más o menos y ninguno de los dos podía alcanzarla de por sí mismo para poder tomar. Entonces, este, hicieron planes a ver cómo podían hacer para tomar agua, alcanzarla. Y el zorro no tuvo mejor idea que él iba a tomar primero y que el tigre lo tuviera de la cola y que cuando él le gritara la palabra ¡japa!, quería decir que había tomado y que lo tire para arriba y que lo saque.
Y bueno, se pusieron de acuerdo y en efecto, el tigre lo agarró de la cola y lo tenía. Y el zorro se sació tomando agua, ¿no? Entonces le dijo ¡japa! El tigre tiró para arriba y lo sacó. Entonces le tocó el turno al tigre. Se inclinó, el zorro lo agarró de la cola y lo tenía mientras 'taba tomando agua. Una vez que terminó, que se llenó de agua, el tigre le gritó también ¡japa! y el zorro le dice:
-¡Agarrate que se me escapa! -dice.
Y lo soltó y se ahogó no más entre el pozo, el tigre.

Ronaldo Elleceer Urruti, 35 años. Cañuelas. Buenos Aires, 1989.

Cuento 465. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro y el suri y las botas del potro .330

Antiguamente el gaucho salteño ha usado botas de potro. Eran un lujo. Había que matar un potro para prepararlas y en Salta no había en ese entonces tantos baguales como en el sur, en la pampa.
El zorro se lo andaba por comer al suri y no sabía cómo hacer, y como es tan ardiloso, le inventó una mentira. Ha ido y li ha dicho:
-Vea, compadre, lo vengo a invitar a una fiesta muy grande.
Contento si ha puesto el suri.
-Pero, vea, compadre, usté nu ha de poder ir pata pila, como anda. Yo me comprometo a tráirle unas botas 'i potro.
El suri no sabía cómo agradecerle al compadre.
Ha ido el Juan y ha remojado unos cueros y cuando han estado bien blanditos ha venido y se los ha cosido en las patas del suri. Y lo ha puesto al sol. El zorro si ha ido y ha quedado de venir a buscarlo para que vayan a la fiesta.
Cuando se le ha ido secando el cuero al suri ha comenzado a gritarlo al compadre, porque se moría de dolor. Ha intentado pararse y se ha dado un golpazo. Tantos golpes se dio el pobre suri que al fin se ha muerto. Entonce don Juan apareció y se dio un banquete que le duró varios días.

Antenor Sánchez, 73 años. Chicoana. Valle de Lerma. Salta, 1954.

Cuento 330. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro y el suri .332

Diz que el zorro había andáu por cazar al suri, y ¡claro!, no podía. El suri es tan ligero y grande, y con tanta juerza como tiene, no era para que el zorro se atreviera así no más a cazarlo. Y diz que el zorro andaba pensando no más cómo lo podía vencer al suri. Diz que al fin un día se ha hecho compadre del suri, y que siempre se encontraban y se ponían a conversar. Por áhi que un día le dice el zorro:
-Compadre, a usté le han de quedar muy bien las botas 'i potro.
Diz que al suri le gustaban mucho las botas 'i potro, ¡pero, claro!, no había pensau que él podía ponerse botas con las piernas largas, que tiene.
Y diz que el zorro le ha alabado tanto las piernas al suri, y cómo le iban a quedar las botas 'i potro, que al fin el suri consintió en dejarse hacer unas botas. El zorro le ha dicho que las botas de cuero fresco eran las que se amoldaban mejor a las piernas, y que quedaban más lindas. Y di áhi el zorro lo hizo echar al suri, y que le ha puesto unas botas de un cuero muy mojado que tenía. Y diz que le cosió bien las botas fresquitas, y que le ha dicho que espere para que se sequen. Y diz que cuando se secaron bien, el cuero se le apretó a las piernas del suri, y que el suri se ha querido parar, y no ha podido. Y diz que áhi el zorro aprovechó y lo comió al suri.

Miguel Ángel López, 76 años. Tafí del Valle. Tafí. Tucumán, 1951.

Un gran narrador.

Cuento 332. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033