Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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sábado, 17 de mayo de 2014

El zorro y el avestruz .339

Resulta que el zorro s'hizo compañero con un avestruz. Pero el zorro tan pícaro, tenía mala intención, se quería comer el avestruz, pero no sabía cómo hacer para comerse el avestruz.
Un día el zorro le dice al avestruz:
-Con esa pata tan grande, no te van a querer las niñas, tenís que achicartelá.
-Cierto -dice el avestruz, y lo miraba al zorro que tenía un pie tan chiquito y bonito.
Y ya el avestruz l'entró por achicarse el pie, y le vivía preguntando al zorro que cómo haría. Ya no hacía otra cosa que mirarse la pataza tan fiera y le daba vergüenza.
-Bueno -le dice el zorro, yo te voy a hacer ese servicio. Yo te voy a preparar una botas de potro pa que tengás un pie chiquito, vos tenís qui ayudarme.
Entonce ya se puso a hacer unos lazos, el zorro, que era trenzador.
-Vos vas a enlazar -le dice el zorro al avestruz- y yo voy a hacer pie.
Ya le dio el lazo al avestruz pa que enlazara, y él si ató la punta de la mitá del cuerpo, y se ganó a una cueva, pa poder hacer pie que había oído decir que al quirquincho nadie lo mueve de la cueva.
Ya venían llegando unas yeguas, y tiró el lazo el avestruz y en la primera vuelta no más enlazó una yegua. Y ya le gritó el avestruz al zorro y le dejó el lazo, y ya s'estiró el lazo y le tocó al zorro hacer fuerza. En la primera estirada lo sacó la yegua al zorro en el aire. Y ya comenzó a correr el avestruz pa ayudar al amigo, y como era tan ligero, consiguió sacarle el lazo a la yegua, y salvar al amigo que quedó casi muerto.
Ya pasó un tiempo y el zorro se mejoró. Ya después empezó otra vez a decirle al avestruz que l'iba hacer unas botas de potro. Y el avestruz se miraba las patas tan grandes y le miraba el pie tan chiquito y tan bonito al zorro.
Bueno, ya convinieron en enlazar otra yegua, pero esta vez el zorro no quiso saber nada de ayudar, y ataron la punta del lazo en un monte. Ya vinieron unas yeguas, y enlazó el avestruz una y la yegua pegó una estirada y se descogotó.
Ya el zorro le sacó el cuero 'e las patas. Preparó las botas, y l'hizo poner las botas frescas al avestruz. Era de mañana muy temprano. Cerca 'e las doce, se comenzó a secar el cuero, y se comenzaron a achicar las patas del avestruz, y el avestruz decía:
-¡Tan bonito y tan chiquito que tengo el pie! ¡Cómo me van a mirar las niñas!
Pero el cuero se secaba cada vez más y le comenzó a apretar las patas al avestruz, y ya el avestruz no podía más. El cuero cada vez más duro y seco. Y le pedía al zorro que se las sacara a las botas, y ya se tiró al suelo que no se podía ni mover.
Se allegó el zorro como para sacarle las botas, y él aprovechó lo que él quería. Y se lo comió no más.

Guillermo Benítez, 73 años. Piedra Blanca. Junín. San Luis, 1951.

Nativo del lugar. Muy buen narrador. Con cierta cultura en su medio.

Al cuento común se le agrega el motivo del cuento de los enlazadores.

Cuento 339. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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El zorro y el avestruz .336

El zorro no se lo podía comer de ninguna manera al choique. Al fin lo convenció de que se pusiera unas botas 'e potro qu'él l'iba hacer. Y le buscó de muchas layas para que se las pusiera: qu'eran muy lujosas para paseo, qu'iba correr más ligero, que todos l'iban a tener envidia. Y le dijo:
-Con eso vos te vas a defender muy bien.
Y al fin el avestruz consintió, y l'hizo unas botas de potro, y se las puso fresquitas al choique. Y lo puso al sol. Y se le comenzaron a churrascar, y al fin se le secaron las botas en las canillas. Y el choique no pudo levantarse más. Y cuando ya 'stuvo seco el cuero 'e las botas, le dice:
-Chey, ¿y quén gana la apuesta ahora? Sos mío. Ahora vas a ver la fiesta que me voy a dar con vos.
Y áhi se lo comió al choique el zorro.

Máximo Reyes, 68 años. Las Cuevas. Tupungato. Mendoza, 1951.

Campesino originario del lugar. Muy buen narrador.

Cuento 336. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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El zorro y el aguila y la fiesta en el cielo .557

El zorro le había comido los pichones al águila. Entonce, cuando lo ve venir, una vuelta, a don Juan, se puso al lado de una piedra como dormitando. Cuando llega, don Juan le pregunta de dónde tanto sueño. Entonce le dice el águila que había estado en un baile en el cielo.
-¿Ah, sí? -le dice don Juan.
-Sí -le dice.
Bueno...
-¿Y hay mucha muchacha?
-¡Sí, mucha y linda!
Y a don Juan, claro, siempre le ha gustado cortejar, en fin... Y deseaba ir al baile, pero no podía. Entonce le dice el águila:
-Vos no podés volar, no sabés volar, no vas a poder ir. Ahora, si te animás que yo te lleve en mi pata, yo te llevo. El sábado hay otro baile.
-¡Cómo no!, doña Águila -dice don Juan...
El sábado cayó don Juan bien enfarolado, ¿no? Y se lo llevó el águila. Cuando iba alto, le pregunta:
-¿Qué ves Juan?
-Veo un bultito negro, parece tierra.
Y se fue no más el águila más arriba.
-¿Qué ves, Juan?
-No veo casi nada, doña Águila.
Entonce, aprovechó el águila, y le dice:
-¿Por qué me comiste mi pichone, Juan?
¡Ah!, don Juan, viendosé en semejante trance, le negó rotundamente. Que él no había comido nada. Y ella que sí. Y bueno... Ya no tenía más remedio. Y le dice el águila:
-Aquí me la vas a pagar, te largo.
-¡No, doña Águila!
-¡Sí, te largo!
Y lo largó no más.
Y don Juan, es claro, 'taba perdido, pero con todo, él trataba de hacer un alivio a su caída. Empezó a gritar:
-¡Pongan colchone que baja Dio del Cielo!
A ver si se aparecía alguno con algún colchón, por áhi, para no caer en lo duro. Nadie apareció. Cuando faltaban cincuenta metros para llegar a la tierra había una piedra grande, en frente de él. No tuvo más tiempo que gritarle:
-Ladiate piedra, si no te parto.
Pero el que se partió fue él. Se hizo pedazo. Áhi sí que se la cobró el águila, fue más inteligente que el zorro.

Amílcar Aniceto Zapata, 71 años. Estancia Rincón del Vizcaíno. Don Cristóbal. Nogoyá. Entre Ríos, 1970.

El motivo del viaje al cielo, como en otros cuentos, está conectado con el del robo artero de los polluelos, que es esencial; podría ser tratado en este tema.

Cuento 557. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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El zorro le pone las botas de potro al avestruz .343

El zorro lo quería comer al avestruz y no podía. Como el avestruz tiene tanta juerza y es ligero, el zorro no podía hacer nada.
Como es un bicho tan pícaro lo convenció al avestruz que se ponga botas de potro, que iba a quedar muy elegante. Y el avestruz acetó. Entonce el zorro le preparó unas botas de potro y se las hizo calzar con el cuero fresquito. Y cuando el cuero se le secó en las piernas el avestruz cayó al suelo, que no se podía ni moverse. Y áhi se aprovechó el zorro y ricién lo pudo comer al avestruz indefenso.

Francisco Arbe, 56 años. Esquel. Chubut, 1954.

Antiguo tropero radicado en el lugar desde hace muchos años, venido del sur de la Provincia de Buenos Aires. Buen narrador.

Cuento 343. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro enlazador .275

Que el zorro si había disparau del velorio del tigre y que andaba montado en una gama. Y que después dejó ese caballo y agarró un ñandú de caballo. Y se jue a una estancia a pedir trabajo. Y llegó y 'taban de yerra. Y ya vio como todos los piones enlazaban y voltiaban los animales. Y ya también dijo que era un güen enlazador.
Y dentró Juan, las tendidas no más en su caballo chúcaro. Y le dieron un lazo para que enlazara. Y él dijo que de a caballo no más iba a enlazar. Y ya no más pialó un ternero y salió disparando el ternero, y le quitó el caballo, y lo arrastró al caballo que li había atau el lazo a la cincha, y que lo arrastró al caballo y lo mató. Y así se salvó el zorro porque, lo voltió al caballo. Se quedó sin caballo, pero jué y lo juntó. Que le había quebrau todo el cuerpo el ternero al avestruz lo que lo había arrastrau. El zorro lo juntó al animal deshecho y se lo comió. Salió ganando aunque quedó de mal enlazador.

Dora Pasarella, 30 años. Villaguay. Entre Ríos, 1959.

Variante del cuento tradicional.

Cuento 275. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro en la boda del cielo .547

Diz que ha sido cuando ha habidu cielo boda. Después, diz qui el zorro ha ido con el cuervo, y el cuervo lu ha dejau en el cielo. Y él dijo que lo larguen en cordel di arriba. Y dispués cuando se largó con cordel, venían los loros volando, y él les decía:

-Loro mate simi,
cordal mitataj pitiguaj.

Y dispués el loro ha veniu y li ha cortau tamién su cordel. Y di áhi él ha bajau del cielo voliandosé y ha dichu a la giente que está abajo:

-Apichusita mastaichaj
Diusamitu oreicamusha.

Y nu li han hecho juicio y si ha cáido en un cerro muy fiero y si ha hechu pedazu.
Comu ávio ha tráido, el zorro, del cielo boda, habas, papas, máiz, y también la fruta, po, manzanas, uvas, duraznos. Todu si desparramú, echó en tierra, y qui di áhi si ha dadu todus las plantas estis que tenimus. Las ha trayido, po, el zorro.

Estefanía Domínguez de Carlo, 46 años. Santa Catalina. Jujuy, 1952.

La narradora, colla analfabeta, dice que ya no habla quichua, pero que lo hablaba de niña.

Cuento 547. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 033

El zorro con el carnero .424

El zorro con el carnero también se pusieron en una fiesta, que querían comer chañar. Entonces tenían ellos que pegarle un golpe al chañar pa que caera la fruta.
El carnero empezó primero. Se retiró lejos, lejos, fue corriendo y le pegó un cornazo al monte y voltió muchísimo. Y lo comieron a todo.
Después que lo habían comido le dice:
-Bueno, amigo, ahora le toca a usté -le dice al zorro. Sí, ¡cómo no!, amigo -dice- y quizá yo voy a voltiar más que vos -le dice.
Y que se retiró más lejos, para venir de más lejos, para pegale más fuerte al monte. Se vino con toda la furia y le pegó con la cabeza al monte. Saltaron los sesos quén sabe a dónde. Áhi no más quedó muerto.
Y si acabó áhi no más.

Dídimo Arias, 60 años. Cumbres de los Comechingones. Puesto La Rubia. Chacabuco. San Luis, 1968.

Campesino originario del lugar. Buen narrador.

Cuento 424. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 033