Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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miércoles, 14 de enero de 2015

El leon y el hombre .567

El lión era el rey de los animales y se creía mejor que el hombre. Sintió que el hombre amansaba caballos y novillos pa hacerlos trabajar. Él se indagó de todo. Le habían dicho que el hombre dominaba y que naide podía con él. Y, claro, quiso conocerlo y se preparó para ir a buscarlo. Y entonce dijo:
-Me voy a ir a buscar al animal hombre, rey del mundo, y voy a ver si es más poderoso que yo.
Siguió el camino, y ya cuando había caminado mucho se encuentra con un buey. Que era sola la osamenta, el buey, que 'taba muy flaco y viejo, que ya no podía ni comer. Y entonce le dice:
-¿Qué te pasa? ¿Pórque 'tás tan viejo y tan arruinado?
-Mire, amigo lión -le dice el buey, yo era el novillo más bravo y más gordo qui había en la pampa y caí en las manos del animal hombre y él me redució de novillo a buey. Y me hizo trabajar muchos años. Y el trabajo era tan pesado que me ha largado en este estado que me ve.
-Yo soy el único rey -le dice el lión.
-Bueno, amigo, vaya y vea -le dice el buey.
Al poco andar se encontró con un caballo viejo, todo bichoco, ya sin dentadura, que no podía andar ni comer. Y entonce le dice:
-¿Pórque te encuentras en ese estado?
-Yo era el potro más arisco que había en este lugar. A mí no se me asentaba una mosca en el lomo. El animal hombre mi agarró, me capó, mi amansó, mi obligó a trabajar. Tan manso me hizo que servía para montar y era de tiro. Mi ató al carro, al arado, m'hizo recorrer distancias muy largas. Y tanto hi trabajau en manos del hombre, que mi ha largau incapacitado para moverme hasta pa comer.
-Yo soy el único rey -le dice el lión y sigue. Lo voy a buscar al hombre pa ver cuál es más poderoso.
-Vaya, amigo -le dice el caballo, y ya verá que con el hombre no se puede.
Y siguió su camino el lión. Y a poco andar encontró un burrito que lo tenían para acarriar leña. El burro viejo y flaco andaba que casi no se podía mover. Y entonce le dice el lión:
-¿Pórque te encuentras en ese estado?
-Yo era un burro gordo y guapo, que trabajaba todo el día. Como ya 'toy viejo y no sirvo pa nada, el hombre mi ha botau al campo pa que me muera. Él es el rey del mundo.
Entonce le dice el lión:
-Yo voy a buscar al hombre pa ver cuál es más poderoso. ¿Me darís razón adónde vive?
-Mire, siga esa senda, camine hasta que encuentre una chacra rodiada de pirca. Áhi lo va a encontrar al hombre.
El hombre andaba con una yunta de güeyes, arando. Cuando si asoma el lión por sobre la pirca, justamente llega el hombre áhi. Una vez habiendo llegado, el lión lo llama al hombre. Entonce le dice:
-¿Vos sos el animal hombre?
-Yo soy, ¿qué querís? -le dice el hombre.
-Te vengo a peliar a vos pa ver cuál es más poderoso de los dos -dice el lión.
Justamente el hombre si atraca, si allega ande tenía una arma de juego, la toma y le pregunta al lión:
-¿Cómo querís que peliemos? ¿A razones o a guantones?
El lión le dice:
-A razones.
-Güeno -le dice el hombre, áhi va una razón y le tira.
-¡Si así son tus razones, cómo serán tus guantones! -le dice el lión, y sale disparando como puede con la pata rota.

Rudecindo González, 56 años. Carrodilla. Godoy Cruz. Mendoza, 1951.

Hombre del pueblo. Buen narrador.

Cuento 567. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon enfermo .747

Había un puma viejo que pidió por favor que le busquen un burro por áhi porque no podía cazar, ya muy viejo, y que se lo traigan a la casa de él. Comiendo carne de burro dura, firme, él se iba a componer con seguridá. Al amigo zorro que le sabía pedir, que en otras ocasiones sabía comer lo que dejaba el amigo puma. El zorro le traía perdices en recompensa. Pero lo que es las perdices no lo alimentaban al lión. Fue el zorro y halló un burro que había estado trabajando mucho, revolcandosé, y le dijo:
-¿Qué le pasa, amigo, que trabaja tanto acá?
Bueno, dijo que los patrones le hacen trabajar mucho.
-Entonce, en cambio, le conviene a usted ir a una parte de donde vengo yo. Hay agua, está solo, y áhi lo va a hallar a su amigo.
No tenía ganas el burro de ir con el zorro.
-¡Vamos! ¡Vamos! Seguro, lo va a pasar muy bien áhi.
Con esa seguridá se fueron al campo. El zorro al trote adelante. El burro iba como desconfioso, al principio. Fueron y llegaron a una cañada muy linda. Había buen pasto.
-¿Ha visto que es lindo?
-Sí, es lindo, señor, pero 'tar solo casi no me gusta.
-¡Uh!, aquí es muy lindo.
Y es cierto, no había animales y había muchos pájaros. Al otro día vino el zorro a ver cómo había amanecido el amigo. Taba contento el burro cuando lo vía al amigo. Se alegraba cuando lo vía al amigo.
-Manda decir el Rey que vaya para conocerlo, para anotarle el nombre.
-¿El Rey? No. Yo no quiero saber nada con el Rey.
-Pero, no, si es muy bueno. Y a más que es amigo mío.
Quería llevarlo ande 'taba el lión.
-¡Y vamos! ¡Y vamos! ¡Y vamos! Ya que ha venido acá y que somos amigos, ¿cómo me va a despreciar?
¡Puta!, ya se fueron. Ya lo convidó no más. ¡Pero va con una desconfianza el burro!...
Ya comenzó a llegar. Allá, en aquel punto que había estado bien cerquita, comenzó a agarrar los olores del lión. Desconfioso el burro. Se olfatiaban mutuamente. Pero también ya se preparó el lión para dar el salto.
Cuando tuvieron frente a frente, pegó la vuelta cerrada el burro y le pegó con las dos patas una patada en el pecho, y lo guastó al lión. Y áhi cayó al suelo. Y clamaba el lión:
-¡Éste es el momento más difícil de mi vida! ¡Cómo me voy a crer que voy a errar un salto tan lindo! Que lo tenía ya a la mano. Pero será porque estoy tan viejo.
Clamaba y clamaba, pobre lión, de dolor y di hambre. Jue el zorro, corrió y le trajo una perdiz, y casi ya no la pudo comer el lión estropiau como 'taba.
Así que lo mató el burro, al último, al lión.

Delfín Prado, 75 años.

Cortaderas. Chacabuco. San Luis, 1968.

Campesino nativo del lugar. Un gran narrador.

Cuento 747 Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon, la mulita y el zorro .600

Que estaba el lión entrampau y jue la mulita y lo sacó. Y después de sacarlo la quiso comer el lión. Y la mulita lo llamó al zorro que él hiciera la justicia. Y le dijo que después de haberlo sacau de la trampa la quería comer. Y entonce dijo don Juan que él era juez, que lo volvería a colocar en la trampa como había estado para él dar la justicia, y después de haberlo colocado lo dejaron áhi no más, porque después de haberlo salvado lo quería comer y áhi quedó el lión, y se murió atado en la trampa.

Petrona Sosa de Páez, 44 años. Pie de la Cuesta. San Francisco. San Luis, 1951.

Campesina que nunca ha salido de su región. Aprendió el cuento de la madre que era una gran narradora.

Cuento 600. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon, la zorra y el burro .748

El leon enfermo

El león estaba en una cueva porque ya era muy viejo y no podía salir a hacer presa. Había una zorra muy viva. Ella fue a ofrecerle que le iba a llevar una presa si le hacía parte en la carne. Entonce se fue a buscar un burro viejo, que 'taba entre unos cardales. Y va y lo convida que se vaya con ella al monte para salvarse del yugo del amo, para que no lo tuvieran comiendo cardos secos, en una tierra donde todos eran libres.
Bueno... Entonce el burro dijo que sí y ya la sigue a la zorra. Y ella lo va guiando para hacerlo pasar por donde 'taba el león.
Y cuando llegan áhi, le salta el león y el burro alcanza a dispararse y no lo puede cazar. Entonce el burro se da cuenta de todo y él se va a sus cardos secos. Después va la zorra y lo comienza a hablar:
-Señor Burro, ¿pórque se ha hecho ver tan cobarde?
Y después le dice que ella lo había llevado allá para probar su valor y darle el mando de una provincia, por eso le quería presentar el Rey.
Entonce le contesta el burro:
-Andá no más con tu Rey y tu provincia. Yo prefiero los palos de mi amo y no las garras de tu Rey.

Eloísa Martínez de Ponce, 81 años.

Tulumba. Córdoba, 1952.

Lugareña de cierta cultura. Muy buena narradora.

Cuento 748 Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

El leon, el tigre, el perro y el chivo .625

El león, el tigre, el perro y el chivo se salieron de una cárcel y se internaron en un monte. Como el león es el rey de la selva, se hizo capitán de la banda.
El primer día después de la evasión, dice el león:
-Tigre, vos tenés que traer la comida para hoy, que debe ser una vaquilla, porque nosotro todo somo carnívoros, y el que vuelve sin presa va a ser devorado.
Salió el tigre. Regresó con un ciervo.
Comenzaron a comer todos, y el chivo, como no es carnívoro, quedó mirando. Y le dice el tigre:
-Y vo, ¿por qué no te arrimá a comer?
-¡Estoy de mal humor! -le dice el chivo.
Depué le tocó salir al perro. Volvió con un guazuncho. Como siempre, siguen el festín, y el chivo, como no es carnívoro, quedó mirando.
Le dice el tigre:
-Y vo ¿por qué no te arrimá?
-Yo, cuando me pongo nervioso no suelo comer -y se paró en las dos patas y comenzó a afilar los cuernos por un tronco.
Al otro día dijo el león:
-Si el chivo sigue enojado me toca a mí en la cacería.
Salió el león y trajo una vaquilla. Como siempre, siguieron el festín. Y le invitó al chivo, y el chivo le contestó:
-Ya le he dicho que ando nervioso y no me moleste -y en eso se retiró y se internó un poco al monte.
Cuando quedan solo el león, el tigre y el perro, dijo el león:
-Hasta hoy no salvamo nosotro de que séamo devorado. Vamo a ver qué trae el señor nervioso, que le toca a él mañana la cacería.
Al tocarle el turno al chivo, salió muy de madrugada. Caminó por dentro el monte y en la costa de un cardal vio un bulto tendido en el suelo. Se le arrimó con mucho cuidado y vio que era un león que se encontraba muerto. Después de cerciorarse bien que se encontraba muerto, le hincó las astas en el cuello. Cuando el león empezó a desangrarse, él se manchó todo el cuerpo con la sangre.
Y cuando no regresaba el chivo y era muy tarde, resolvió el león de ir en compañía del tigre y del perro en busca del chivo. Le encontró por el ruido que hacía entre los cardos, creyendo que éste se estaba ocultando. Cuando el chivo vio la presencia de éstos que lo buscaban, se paró en dos patas y le dijo al león:
-Venga a comer a éste que de la mañana temprano lo ando persiguiendo y recién termino de darle muerte.
Con esto, y el león muerto, se quedaron indecisos el león, el tigre y el perro, que ya venían a comer al chivo. Entonce el chivo procedió a topetazos para que se arrimaran a la pieza.
Entonce le dijo el león a los compañeros:
-Aquí tenemo que huir, porque mató a mi hermano rey de la selva, y nosotro que lo teníamo de menos, y lo teníamos de presa segura, no va a matar también.
Y éstos huyeron, y se salvó de que lo comieran, el chivo.
Desde entonce el chivo quedó con su compadrada habitual y usa chiva para que lo respeten.

Alfredo Melgarejo, 37 años. San Luis del Palmar. Corrientes, 1959.

El narrador es oficial de Policía y nativo de la región.

Variante del cuento tradicional.

Cuento 625. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048

martes, 13 de enero de 2015

El juez zorro .597

En cierta época iba un caballo flaco por un sendero, quizá tal vez a buscar un valle donde había agua abundante y pasto. Cuando estaba en el camino, siente que de la ladera de la sierra le pega un grito el lión, y lo llama con estas palabras:
-Señor caballo, señor caballo, por favor, venga, favorezcamé que ya me muero apretado con esta peña.
El caballo se siente un poco con miedo y en un principio no le hace caso, pero en vista de que éste le suplica que vaya, se aproxima, y cuando se aproxima le dice:
-No tenga miedo amigo, no te voy hacer nada, sacame la peña.
Entonces el caballo, condolido de lo que pasaba, le dice:
-Pero, ¿qué me prometes si yo te hago este servicio?
-Que vamos a ser íntimos amigos. Yo no te voy a comer, por el contrario, voy a ser tu protector. Te veo muy enflaquecido. Te llevaré a un lugar donde hay mucho pasto y hermosa agua. Y ahí cambiarás vos completamente de figura. Te prometo que no te voy a comer. Ésa es mi palabra y la voy a cumplir.
El caballo creído le saca la piedra y una vez que el lión está libre le dice que sigan por la senda. Habían caminado ya un trecho largo, y le dice el lión al caballo.
-Mire, amigo, yo estoy muy cansado, me duele mucho la mano. Descansemos un poco. Yo tengo un hambre que ya me muero y he pensado que no hay más remedio que comerte.
Cuando dice eso, el caballo le dice:
-Y ¿cómo? ¿Eso es lo que vos me prometistes? ¡Qué palabra falsa! ¿no?
Cuando están discutiendo, en eso, lo que el lión había prometido, aparece un zorro. Le dice el caballo al lión:
-Mirá, allá va un zorro. Yo creo que este señor es juez. Lo vamos a llamar para que diga si hay o no razón para que me comas.
Lo hablan al zorro, llegan a donde está y cuál será la sospresa cuando les dice:
-¿Qué necesitan de mí? Yo soy el zorro juez.
Entonces el caballo le dice:
-Mire, señor juez, el señor Lión estaba en una situación crítica cuando yo atravieso a pasar por el sendero. Me llama para que le desaprete la mano, la mano que la tenía apretada por una peña enorme, que ya se moría. Hacía dos días que estaba ahí y ahora me quiere comer. Usté dirá si esto es justo.
El zorro le dice:
-Yo, para dar ese fallo, en el asunto de ustedes, tendremos que volver a ir al lugar del hecho.
Se volvieron, obedeciendolé la orden al señor juez. Llegaron al lugar donde estaba, y le dice:
-Bueno, ponga la mano. Usté, apretelé con la piedra.
Una vez que estuvo apretado, le dice.
-Bueno, la condena es que vos tienes que morirte ahí apretado por ser falso de palabra.
La consecuencia es que cuando se promete una cosa, aunque sea de valor, y cueste lo que cueste, hay que cumplirla.

Samuel Zavala, 65 años. La Carolina. Pringles. San Luis, 1969.

El narrador, maestro jubilado, nativo de la región, oyó este cuento hace varios años a Bonifacia Salinas, nacida en La Carolina, de donde nunca salió.

Cuento 597. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


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El joven pila .797

El perro pelado

Diz que era un pila inservible, calavera y chupador.
Bueno, dice que en aquel tiempo Dios andaba poniendolé trajes a todos los animales. Y todos iban ande 'taba Dios. Y todos los animales le decían:
-Pila, vamos, Dios anda poniendo traje a todos los animales. ¿Cómo vas andar pelado?
-¡Oh! -que decía, me dejan tranquilo, a mí. Yo voy mañana. Yo sigo chupando. Hay tiempo pa comprar ropa.
-No, no hagás eso, ya se va acabar la ropa.
-Yo tengo que seguir chupando quince días, recién voy a ir. Recién, a los quince días me entero de chupar vino.
Bueno, diz que recién después de los quince días, el pila si había repletado de vino, y dice:
-Me voy a verlo a Dios a ver qué me dice a mí y a ver qué me da.
Llega el pila, con una botella vacía bajo el brazo y le dice:
-¡Cómo le va, amigo!
Y Dios le dice:
-¿Quí andás haciendo, pila, con esa botella?
El pila contesta:
-Hi andau chupando.
Dios le dice:
-Vení para acá, vamos a buscar lo que ha quedau de ropa pa vos.
Encontró, Dios, unas borritas de pelo de toda especie. Era muy poco lo que encontró. Lu agarra al pila y le dice:
-Nu hay más, pila, que esto. Para que no seas pila del todo te vamos a poner algo.
Le pone unos cuantos pelos en la cabeza, otros en el espinazo y en la punta de la cola. Y salió el pila rezongando, claro, todavía 'taba un poco ebrio. Pero vio el castigo.
-Mejor, ya no voy a chupar -dice. De hoy en adelante no chupo más. Ya no voy a ser más calavera.
Y recién se puso trabajador el pila, pero desde entonce quedó pelau no más el pila por llegar tarde.

Roque Guido Tarifa, 23 años. Amaicha del Valle. Tafí. Tucumán, 1951.

Trabajador de campo. Buen narrador.

Cuento 797 Fuente: Berta Elena Vidal de Battini


0.015.1 anonimo (argentina) - 048