Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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domingo, 8 de diciembre de 2013

La palomita, el zorro y el alonsito .27

La palomita tenía tre hijito. Y viene el zorrito y le dice a la palomita que le eche uno porque si no le echa le va comer todos lo hijito y a ella. Entonce le echó uno y se puso a llorar.
Y al pasar el alonsito le vio llorando a la palomita y le preguntó si por qué estaba llorando. Y le contó que vino el zorrito y le dijo que le eche uno de lo hijito, porque si no le echaba le iba a comer a todo lo hijito y a ella. Entonce le dijo el alonsito que no le eche má lo otro que le queda, que el zorro no puede subir arriba. Entonce le dijo la palomita que no le iba a echar má.
Y el zorrito volvió a venir otra ve a pedile que le echara otro, y entonce la palomita le dijo que no le iba a echar má. Que el alonso le dijo que él no puede subir arriba.
Entonce el zorrito se enojó con el alonsito y se fue a buscale al alonsito. Y le encontró en una limpiada, y le dijo:
-¡Qué compadrito que so, alonsito! ¡Qué lindo ojo que tené! Mi hermana recuerda bien de vo.
Y el alonsito cerraba lo ojito y depué miraba a todo lado, muy contento, como lo alababa el zorrito.
Y aprovechó el zorro que el alonsito caminaba descuidado, presumiendo, y por ahí le a cazó a él. Y le llevaba en la boca. Y entonce, al llevale en la boca le dijo el alonsito:
-Si sale mi compañero, decile, si te pregunta, ¿en dónde le lleva a don Alonso?, decile, ¿para qué quiere sabé?
Y salieron lo compañerito del alonsito y todo gritaban encima del zorro, y le preguntó al zorrito:
-¿En dónde le lleva a don Alonso?
Entonce el zorro le contestó:
-¿Para qué quieren sabé?
En eso abrió la boca el zorro y se le escapó el alonsito.

Paulina Gómez, 29 años. San Luis del Palmar. Corrientes, 1959.

La madre de la narradora, Amelia Gómez, de 62 años, relata también el cuento, pero en guaraní; su español es confuso. La narradora ha concurrido a la escuela; la madre es analfabeta.

Cuento 27. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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La palomita, la zorra y la caserita .26

La palomita estaba en el árbol, en su nido, con sus pichoncitos. Y viene la zorra y le dice que le dé un pichoncito, que 'taba con mucho hambre. Y ella no quería darle sus hijitos. Entonce l'amenaza, que va a subir al árbol y le va a comer los pichoncitos y a ella. Entonce ella, como inocente que es, saca un pichoncito y se lo tira para que no los coma a todos. Y se pone a llorar. Llora y llora. Y entonce la caserita como es tan viva viene y le pregunta por qué 'tá tan triste, pórque llora. Y le dice ella que ha venido la zorra y le ha pedido un pichoncito, y que la ha amenazado que si no le da uno, sube y le come al otro y a ella también. Entonce le dice la caserita:
-Qué inocente sois vos, palomita. Si los zorros no suben a los árboles. Y va a volver porque es muy pilla. No le des ninguno. Decile que suba al árbol no más.
Y vuelve la zorra y le dice que le dé el otro pichoncito, que tiene hambre, y que si no, va a subir al árbol y la va a comer a ella.
-Subí -le dice. Subí no más, si querís comer m'hijito.
-¡Ah! -le dice, éstas no son vivezas tuyas. Ésta es la caserita la que te ha avisado, pero ya me la pagará.
Un día andaba la caserita muy coqueta picando barro, a la orilla di un arroyo y la zorra l'andaba espiando para cazarla. Y ella ya se pone a hablarla y a alabarla.
-¡Qué coqueta sois caserita! ¡Qué piernas delgaditas tenís, parecidas a las de tu tatita!
Y entonce ella por ser educada, ya por atenderla a la zorra, se da vuelta y áhi l'agarra. Y la zorra la llevaba en la boca no más sin mascarla, y la caserita grita y grita. Y todos los pajaritos que la querian mucho a la caserita le gritaban a la zorra y le revolotiaban encima:
-¿Qué ha hecho doña Caserita que le llevan presa? ¡Largala, zorra mala! ¡Pobre caserita!
Y entonce ella piensa y le dice a la zorra:
-Deciles que ¡qué les importa!
Y la zorra que ya 'taba aturdida con tanto grito, qui abre la boca para decirles qué les importa, y áhi se vuela la caserita. Y se asentó bien arriba. Y así se salvó. Y fue más viva la caserita que la zorra.

Eloísa Martínez de Ponce, 81 años. Tulumba. Córdoba, 1952.

Lugareña semiculta. Muy buena narradora.

Cuento 26. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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La paloma, la zorra y el aguila .24

Había una paloma que todos los años tenía dos pichones, y una zorra le había agarrado ya la treta de comerselós. Había agarrado la treta de decirle cuando ya tenía los pichones, que si no le daba los hijitos se subía al árbol y la comía con hijos y todo. Y la paloma con toda la pena de la madre se los daba. Bué... Y por áhi con el rodar del tiempo, ya tenía los pichoncitos y 'taba llorando porque la zorra le había dicho el día antes que se los iba a comer, que iba a venir esa mañana, que se los tenía que dar. Y con este anuncio de la zorra, la paloma se puso a llorar y a hacerle las últimas caricias a los hijos. Y en eso que está así, triste, la paloma, llega a las ramas de más arriba un águila, y grita: ¡Criú!... fuerte y finísimo. Y la oye llorar a la paloma, y la mira y le dice:
-¿Qué te pasa que estás tan triste?
-¡Oh!, si usté se demora yo le cuento lo que me pasa.
-Sí, contame.
-Es que ha venido la zorra y me ha dicho que le dé los pichones y como no se los quería dar me ha dicho que si no se los doy se va a subir y me los va a comer.
-¡Y vos sos tan tonta que le has creido! Decile, cuando venga a decirte que le larguís los pichones: «Subite, no más y comeme los pichones y comeme a mí si es que podís» -y se voló l' águila.
Y ya vino la zorra y le dijo a la paloma que le tirara los hijitos y la paloma ya con coraje le dijo las mismas palabras que li había enseñado l' águila. Y entonce la zorra le dice a la paloma:
-¡Ah!, ¡ya sé quién ti ha dado ese dato, pero me la va a pagar! Es mi comadre águila, pero ya va a ver.
Bué... Después, como a los cuatro o cinco días se juntaron la zorra y la comadre águila, y estaban conversando de la vida, de muchas cosas. L' águila 'taba arriba di un árbol y la zorra, claro, abajo. Y ya 'taban áhi y la zorra la envitó a l' águila que se bajara a conversar en el suelo, cara a cara. Y se bajó l' águila y se quedó lejito no más, no muy cerca. Y le dice la zorra a la comadre:
-¿Cómo hace usté, comadre, para salvarse cuando 'tá nevando o corriendo viento muy frío en esas alturas ande usté vive?
L' águila le dice:
-Yo hago esto: si hace frío dueblo así la cabeza y la pongo abajo 'e l' ala en esta forma -y l' águila ponía la cabeza abajo 'el ala. Y me pongo al contrario del viento que corra.
Y aprovechó la zorra y se allegó a l' águila y le dice:
-¿Y si cambia el viento?
-Si cambia el viento me pongo de este otro lado, y pongo la cabeza en l' otra ala -y se ponía con la cabeza abajo 'el ala.
Y al dar la vuelta l' águila y poner la cabeza abajo 'el ala se aprovechó la comadre zorra y le saltó encima a l' águila y la mató y se la comió.

Juan C. Puarte, 66 años. Los Manantiales. Belgrano. San Luis, 1951. Nativo de la región. Gran narrador.

En este cuento, el motivo del ave amiga de la paloma que se escapa de la boca del zorro al hacerlo hablar, ha sido reemplazado por otro motivo, también tradicional: el del ave cazada al explicar cómo duerme con la cabeza bajo el ala, que tenemos en otro cuento. Con ello, presenta una gran semejanza con el famoso cuento de «La paloma, la golpeja y el alcavarán» del Calila y Dimna, el más antiguo de Europa.

Cuento 24. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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La paloma, don Juan y el casero .31

Una güelta don Juan el Zorro le quería comer los pichones a la palomita y le dijo que iba a subir al árbol ande tenía el nidito. La palomita lloraba y lloraba. El casero pasó por ese lugar, la consoló a la palomita y le dijo que el zorro no le podía comer los pichoncitos porque no podía subir a los árboles.
Ya se enteró el zorro de todo y comenzó a perseguirlo al casero hasta que un día lo encontró descuidado y lo cazó. Lo llevaba en la boca pa comerlo cuando lo vieron los pájaros del campo y comenzaron a decirle a don Juan que lo largue y gritaban como locos:
-¡Don Juan ha cazao al casero! ¡Pobre caserito tan bueno! ¡Largueló, don Juan! ¡Largue el casero, don Juan Zorro!
Entonce el caserito que es tan vivo le dice:
-¡Digalés, don Juan, que yo soy suyo y que a ellos qué les importa! ¡Digalés, digalés, don Juan Zorro!
El zorro no se dio cuenta de la mala jugada y abrió la boca para retarlos a los que se metían en sus cosas, y en ese mismo momento se voló, y don Juan se quedó muerto de rabia y sin la presa.
Lo empezó a hablar y a decirle que era una broma, pero, el casero que lo conocía, se puso a cantar de contento arriba de un árbol y después se voló lejos.

Ramona Andrea Quiroga, 55 años. Campo de los Zapallos, Santa Rosa, Santa Fe, 1951.

Campesina que ha concurrido a la escuela primaria. Aprendió el cuento de la madre, que era buena narradora.

Cuento 31. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

La paloma y el tío agustín .17

Una vez la paloma había hecho nido en el suelo. Iba Juan el zorro pasando por ese lugar y la ve empollando, y le dice:
-Hola, doña Paloma, ¿pórque no me da un huevito? Tengo mucho hambre.
La paloma se llevó un gran susto y por salvar sus huevitos le dice al zorro:
-Vení en la otra semana. Ya voy a tener pichoncitos y así te los comís a ellos.
-Bueno hai ser -le dijo el zorro. ¡Hasta la otra semana!
La paloma quedó muy triste y se puso a llorar.
Después viene el tío Agustín, el chuschín, y la ve a la paloma y le dice:
-¿Qué hacís áhi, empollando en el suelo? ¿Y si viene Juan y te come?
La paloma le contesta:
-Si ya ha andau y mi ha queríu comer los güevitos. Yo l'hi dicho que güelva l'otra semana que ya voy a tener pichones, y así comía mejor. Por eso 'toy llorando.
-Tonta -le dice el tío Agustín, subite arriba d'ese árbol y hacé nido áhi. Juan no te va poder comer porque él no sabe trepar.
 Entonce la paloma li ha hecho caso y li ha agradecido al tío Agustín, y se sube y hace nido en el árbol y lleva sus güevitos.
A la semana viene Juan y no la encuentra. Mira pa arriba y la ve a la paloma, y le dice:
-¿Quí hacís áhi? ¿Quén ti ha dicho que te subás?
Y la paloma le dice:
-Sí, tío Agustín mi ha dicho qui aquí me suba pa que vos no me comás.
Y dice Juan enojado:
-¡Ya va ver tío Agustín cuando lu encuentre! -y se va.
Cierto día lu halla el zorro a tío Agustín, distráido, pisando un barrito, y lo caza. Lu alza en la boca y lo llevaba por áhi, a la orilla di un camino. Por el camino han ido pasando unos arrieros y éstos llevaban perros. Y cuando lo ven a don Juan que llevaba una cosa en la boca si han puesto a réir y uno ha dicho:
-Velo a don Juan, va con tío Agustín en la boca. ¿No tendrá vergüenza ese canalla?
Entonce tío Agustín le dice al zorro:
-Deciles que ¡qué les importa a ellos!
Entonces Juan, enojado, les dice:

-Y a ustedes, ¿qué les importa? -y áhi abre la boca y se vuela a un árbol, tío Agustín, muy contento.

0.015.1 anonimo (argentina) - 030 

La leona y el zorro .233

Que había una liona parida, con cachorros, y había un zorro. Y la liona le dio de ahijaos, al zorro, los lioncitos nuevos. Quedaron de compagres.
Entonce, en la tarde, la liona le dijo al zorro que mirara ande había agua, si venían animales pa carnialos, pa comere.
El zorro miró y le dijo a la comagre que venía una cabra. La liona dijo que era muy balona, que no le gustaba. Despué le dijo que venía una oveja. La liona le dijo que era muy lanuda, que no le gustaba. Y despué le dijo que venía una yegua bonita, gorda. Le contestó la liona:
-Ésa me gusta.
Se jue al agua, la mató y la carnió. Se pusieron los dos con el compagre zorro a carniare. La liona se comía los pechitos gordos y al zorro le daba las tripitas. La liona le dijo al compagre que le lleve un pedazo de carne, de lo mejor, a los ahijaditos. El zorro 'taba enojau porque a los hijitos le mandaba carne gorda y a él le daba tripas sucias no más. El zorro llegó con el pedazo de carne, los vio a los lioncitos, y despué los carnió a los lioncitos y los dejó muertos. Se disparó el zorro. Así le pagó a la liona lo que le hizo.
Cuando llegó la liona halló sus hijos muertos. Entonce se puso a llorar la liona, y dijo:
-Qué pícaro mi compagre, cómo me dejó mis hijitos muertos. Lo voy a buscare hasta que lo encuentre y lo voy a carniare.
Entonce quedó cuidando l'agua, la liona. Áhi tenía que bajar a tomar agua el zorro. No había en otra parte, áhi no más. El zorro sospechaba que áhi 'taba la liona, y se puso ropa negra. Y áhi bajó el compagre zorro con una ropa negra a tomar agua.
Y la liona decía:
-Parece mi compagre, pero mi compagre no tiene ropa negra. Parece, pero nu áhi ser -decía ella sola.
Tomó agua el zorro y se jue. No lo conoció la liona, no l'hizo nada. Pero despué se dio cuenta que el de ropa negra era el zorro.
Al otro día volvió a cuidar l'agua la liona, otra vez, y decía:
-Agora no me va engañar mi compagre. Con la ropa que venga igual lo voy a conocere.
Y llegó el zorro. Venía con una ropa ploma. Cambió ropa, el zorro. La liona lo 'taba mirando y lo conoció.
-Agora no te vas a ire -dijo.
Esperó que tomara agua y le salió cayendo de atrás. Lo siguió, lo siguió hasta que lo llevaba casi alcanzando. Lo llevaba cerquita. El zorro se le bajó por un arenal y quedó atrás la liona. Y lo perdió.
El zorro se puso a dormir en l'arenita, cansao, descansando. Y los mosquitos le pasaban por la boca. Los moscos lo dispertaban pa que se disparara, porque áhi venía la liona. Y en eso lo pilló la comagre liona.
-Aquí te pillé -le dijo, diablito.
Se le jue encima y le sacó el cuero vivito. Y le dijo:
-Vos mataste mis hijitos y agora lo pagastes. Quedó sin cuero el zorro y así la pagó.

Margarita Caro de Candia, 46 años. Guaraco. Andacollo. Minas. Neuquén. 1960.

La narradora ha concurrido a la escuela comarcana pero aún conserva rasgos de la rusticidad del ambiente.

Guaraco: caserío de una lejana y apartada región cordillerana.

El cuento ofrece elementos no comunes en los cuentos argentinos: la leona como protagonista, la venganza ejercida en los cachorros y el zorro desollado vivo.

Cuento 233. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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viernes, 6 de diciembre de 2013

La gallina y la zorra .95

Ésta que era la gallina y la zorra. Son comagres. La gallina tiene diez hijos. Viene la zorra y le dice:
-Comagre gallina, ¿quere darme uno de mis ahijaditos pa llevarlo a educarlo a la escuela?
-Bueno -le dice la comagre, ya vamos a consultarlo con mi marido.
Viene el gallo y le consulta la gallina el pedido de la zorra. Y le dice el gallo a la zorra:
-Bueno, comagre, llevesé uno de mis hijitos para que lu eduque en la escuela.
Bueno... La zorra agarró un pollito y se va. La 'tán esperando los zorritos. Tenía zorritos chiquitos la zorra. Apenas llega se lo comen al pollito. Y eso jue todos los días.
Bueno... Otra vez la comagre zorra le dice a los zorritos:
-Como 'ta tan bien educadito este pollito vamos a traer otro.
Y volvió a decir a la gallina que quería llevarse otro pollito a la escuela. Y se volvieron a consultar los padres, y le dieron otro. Y así la zorra se llevó nueve pollitos.
A los días vuelve otra vez:
-¿Cómo le va comagre?
-Bien -que le dice-. ¿Y mis hijitos?
-Viera que 'tán adelantaditos. ¿No quere, comagre, darme otro?
-Mire que me quedo sola. No me queda más qui uno.
-Mejor, así 'tán toditos educaditos lo mismo. Así va podere presumire con mis ahijaditos.
La zorra se va con el pollito. Los zorritos la 'tan esperando y se lo comen. A los días vuelve la zorra y le dice a la gallina:
-¡Buen día, comagre! ¿Cómo le va comagre?
-Bien. ¿Y mis hijitos?
-¡Ah, los viera, comagre! ¡Dan gusto de verlos! ¡No los va a conocere!
Entonce le dice la gallina:
-Mire, comagre, ahora vamos a dir a su casa a ver los chicos.
-A eso vengo, comagre, a llevala pa que los vea.
Y le dice al gallo, la gallina, y se va. Allá llega la gallina y se dan un banquete los zorritos.
Y a los días viene la zorra y lu invita al gallo para ver la familia. Y ya el gallo había sabíu por otras bocas que ya li había comíu la zorra los hijos y la mujer, y andaba pensando vengarse.
-Bueno, sigamos la vuella -dice el gallo. Llevemos la viola para cantare un poco antes de llegare.
Llegan a la casa y el gallo se da cuenta que era cierto lo que le habían dicho, porque vio las plumas de su familia cerca de la boca 'e la cueva. Entonce le dice a la zorra:
-Espere, comagre, voy a cantare una tonada. Me voy a subire arriba d' este chañar, así oye mejor la canción.
Y el gallo se subió alto, y ahí vio que venía un hombre con unos galgos, y le dice a la zorra:
-Comagre, mientras yo entono la guitarra, dispare pal lau del Norte que del Sur vienen unos galgos con un cazador.
Y la zorra, asustada, disparó pal Norte y ahí se topó con los galgos que venían de ese tau y la destrozaron.
Y así se salvó el gallo.
Éste es el cuento del gallo, la gallina y la zorra.

Florencia Lucero, 48 años. Potrerillos. Luján, Mendoza, 1951.

La narradora es campesina iletrada. Muy buena narradora.

Cuento 95. Fuente: Berta Elena Vidal de Battini

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