Alguien dijo: "Los cuentos nos ayudan a enfrentarnos al mundo"

Era se una vez...

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lunes, 3 de septiembre de 2012

Los sentimientos humanos

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando El ABURRI-MIENTO había bostezado por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
-¿Vamos a jugar a los escondidos?
-LA INTRIGA levantó la ceja intrigada y LA CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó
-¿A los escondidos? ¿Y como es eso?
-Es un juego
-Explicó La LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por La EUFORIA, La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a La DUDA, e incluso a LA APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para qué?, Si al final siempre la hallaban, y La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y La COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
-Uno, dos, tres... comenzó a contar La LOCURA.
La primera en esconderse fue La PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino.
La FE subió al cielo y La ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que sí ¿un lago cristalino? Ideal para La BELLEZA. Que sí la ¿hendija de un árbol? Perfecto para La TIMIDEZ. Que sí el ¿vuelo de la mariposa? Lo mejor para La VOLUPTOSIDAD. Que sí ¿una ráfaga de viento? Magnifico para La LIBERTAD. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El EGOISMO, en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él.
La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y La PASIÓN y El DESEO en el centro de los volcanes.
El OLVIDO... se me olvidó donde se escondió... pero eso no es lo importante. Cuando La LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado... hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
-Un millón -contó La LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue La PEREZA sólo a tres pasos de una piedra.
Después se escuchó La FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología y La PASION y El DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La ENVIDIA y claro, así pudo deducir donde estaba El TRIUNFO.
El EGOISMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La BELLEZA y con La DUDA resulto más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos, EL TALENTO entre la hierba fresca, a La ANGUSTIA en una oscura cueva, a La MENTIRA detrás del arco iris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta El OLVIDO... que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos, pero sólo El AMOR no aparecía por ningún sitio.
La LOCURA buscó detrás de cada árbol bajo, cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencido divisó un rosal y las rosas... Y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR; La LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces; desde que por primera vez se jugó a los escondidos en la tierra:
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA.

999. Anonimo

Los pingüinos que tenian frio

Erase una vez dos pingüinos que vivían en el Polo Norte. Siempre estaban metidos en casa pues tenían mucho frío. Sus amigos no se lo podían creer. Un buen día salieron a dar un paseo y vieron un barco muy grande. Atraídos por la curiosidad se lanzaron al agua y se acercaron a el. El barco era un pesquero y se acercaron tanto a el barco, que cayeron atrapados en sus redes. Sin darse cuenta les metieron a la bodega del barco. Una vez que llegaron al puerto, y mientras descargaban el pescado, se dieron cuenta de su captura. Cogieron a los dos pingüinos y los llevaron al zoo de la ciudad. Allí les bañaron y les dieron comida. También una casita muy bonita. Por fin no iban a tener nunca más frío. Fueron muy felices, y colorín colorado este cuento se ha acabado.

(Consejo:
No dejes de soñar, los deseos algunas veces se cumplen.)

999. Anonimo

Los pajaros en la cabeza

"Porque no importa el principio, porque el camino es largo y porque el final es lo mas importante. Este cuento es para ti."
En el principio del mundo, cuando poco se conocía existió un hombre distinto a todos; Este hombre tenia pájaros en la cabeza, también tenia cucarachas en la cabeza, tenia cualquier clase de animales, siempre le habían dicho que él era un perro, que era un animal, y era verdad, aunque nadie se diera cuenta él tenia muchos animales dentro de si.
Soñaba con ser feliz, no importaba como, el no sabia que animales tenia ni para que los tenia, es mas, ni siquiera sabia que los tenia, pero ellos estaban ahí y ejercían una atracción grandisima sobre todo el mundo, desde muy pequeño había andado con gente mayor que el, por lo cual fue desarrollando una gran aptitud para escuchar problemas y solucionarlos, pero este desarrollo este conocimiento no lo tenia el, lo tenia un búho que vivía arriba de su cabeza tan alto que todos los demás lo veían y se percataban de lo sabio que era este hombre, pero también tan alto, que el no alcanzaba a preguntarle nada, tenia también otros muchos animales que vivían en su cabeza, tenia un águila que era su orgullo, pues siempre se había considerado libre y esta era su máxima felicidad, ser libre, tenia una jauría de perros infalible en cualquier hombre, pero este hombre nunca los soltaba por el placer de conseguir algo vano, o de conseguir algo que fuera cualquier cosa. No, este hombre los soltaba cuando creía que alguien o algo valía la pena, los soltaba con la esperanza de que estos le trajeran su presa, no siempre lo lograban, pero cuando lo lograban el se ponía feliz.
Tal era la vida de este hombre, con su pequeño zoológico, donde cada animal cumplía una función primordial y eran brillantes, el se sentía bien cuando la gente dependía de sus animales, cuando alguien le hacia preguntas a su búho sabio, cuando alguien se divertía con el pájaro de la felicidad que el tenia ahí, cuando alguien recurría a su ave del cariño, cuando alguien simplemente se hacia al lado del para contemplar la grandeza de estos animales, pero el. El se sentía solo y se sentía solo porque el siempre soltaba sus animales, los dejaba libres, su águila iba hacia otros lugares y les traía historias para contar, cuentos del norte, cuentos del sur, ilusiones, alegrías y tristezas, pero mientras el águila estaba con-siguiendo esto. El no tenia a nadie, su búho estaba siempre arriba, solucionando los problemas de sus amigos y el no tenia tiempo para sí mismo, su búho era muy ocupado como para pedirle consejos, su pájaro de la felicidad estaba muy ocupado divirtiendo a todos, el ave del cariño solo existía para los demás. pero.. Y él? Que pasaría con él. Poco a poco se fue poniendo cada vez más tristes, si bien era cierto que de vez en cuando sus perros le conseguían alguna presa, esto enorgullecía mas a los amigos que incluso a el mismo, estaban tan poco tiempo sus animales ahí, que el ya no se fijaba, los nidos andaban vacíos, el ni siquiera podría indicar con exactitud donde viva cada uno de estos animales, de vez en cuando, un ave se acercaba a el, era el ave de otra persona, iba y le contaba cosas el sabia que podía confiar en ella, pero el ave se volvía a ir y el quedaba solo de nuevo.
Cierto dia, una de sus tantas aves exploradoras volvió, traía una rama especial, olía delicioso, se veía hermosa, y él quiso saber de donde había venido esa rama, así que empezó a recordar con quienes había hablado ese ida, con quienes había compartido y empezó a indagar y a investigar cada vez mas, hasta que se dio cuenta quien era, cuando se la encontró de nuevo no supo que hacer, así que abrió sus puertas, sus pájaros, volaron hacia ella y el espero que los de ella volaran hacia el, ella hizo lo que hacían todos, se fue a consultar a su búho, a ese búho que siempre estaba ahí para todo el mundo, ella se fue encariñando con esa sabiduría, después llego a ella el ave del cariño, A el fueron llegando también otras aves, eran las aves de ella, le traían su olor su cariño, su aroma, la felicidad que ella irradiaba, también llego un búho con quien pudo hablar, pues era bien sabido que el de él nunca le hablaba y así. Así fueron entablando una linda amistad, el siguió feliz, hablaba con ella, y ella con el, se pedían consejos y se ayudaban, el vuelo entre las cabezas era constante, cada ave traía algo y llevaba otra cosa, compartían todo, su búho se volvía mas inteligente con el de ella, el de ella con el de el.
Cierto día él quiso acercarse a ella, quería verla muy de cerca, ella también, se acercaron el uno al otro, se miraron fijamente, sentía como sus aves volaban, trataban de salir todas al tiempo, y en ese momento él le dio un beso, ella se lo respondió y se besaron, se besaron apasionadamente, una, dos, tres veces, cada vez con mas amor y mas pasión, en ese momento, todas las aves, al unísono salieron volando, las del y las de ella volaron, formaron una nube multicolor donde cada ave amo a la otra, donde los pájaros se mezclaron con fuerza y pasión.
Desde ese día, el y ella andan juntos, cogidos de la mano, con la mirada brillante y vacía como si no estuvieran, la gente dice que están enamorados, el cada vez parece más idiota y ella ni se diga, son felices los dos juntos y mientras la gente los mira y observa esa sonrisa permanente en sus labios, esos suspiros, esas miradas ausentes, arriba. Una nube de aves se eleva al cielo, juegan, comparten historias, dolores y anécdotas y ellos son felices, porque por fin descubrieron. El amor.

 999. Anonimo

Los niños del cuadro

Un pintor había pintado una vez dos niños muy traviesos, que solamente para esa ocasión se habían quedado quietitos, el brillo de sus ojos delataba la vivacidad de sus travesuras. Una noche de luna llena, que toda la casa estaba iluminada por la señora redonda, los niños decidieron bajar de su cuadro y hacer de las suyas.
Claro que como eran de un cuadro, sus juegos no hacían ningún ruido para los demás. Recorrieron toda la casa, pasaron por la cocina y encontraron de todas las cosas que les gustaban: galletitas, dulces, caramelos, y en la heladera... ¡encontraron un PASTEL! Pero como ya sabían leer, leyeron: "¡Felíz cumpleaños Florencia!"
Pensaron que mejor ése lo dejaban intacto, pero todas las otras cositas ricas que encontraron por el camino las picotearon por aquí y por allá. Con la pancita llena se fueron al dormitorio de las dos niñas de la casa, se pusieron acuriosear todos los juguetes que tenían.
Hicieron un castillo con los ladrillos de construcción, con puentes, tuneles, caminitos, jardines con flores y en uno de los patios del castillo escribieron dentro de un corazón "Florencia"... Pusieron muñequitos haciendo de principes y princesas, pusieron algo mas lejos a los papás reyes en una fiesta real. Hicieron de este castillo un verdadero festín.
En una de esas la niña mayor se estira y bosteza: "Huaaaaaaaah", removiendose en la cama. Los dos hermanitos se quedan quietitos como en misa, si alguien los ve, no pueden mas volver al cuadro. Al no ver mas peligro, se sienten muy contentos y el niño mayor empieza a poner a los peluches en una fila india: al oso polar grandote "Pacheco", al perro dálmata "Pointy", al raton con gorra "Arturo", al zorro "Vosje", al chanchito rosa, al perro "Fofy", al otro perro "Tiky", y un montón de otros animalitos. Tan contentos estaban que de repente todos los animalitos empezaron a moverse solitos y bailaron con los dos hermanitos.
Florencia se levantó para ir a hacer pipi, y todos los animalitos se quedaron tirados por el suelo como si no hubiera pasado nada. Por suerte iba casi del todo dormida, así que ni los vio. Cuando se acostó y notaron que seguía durmiendo dulcemente, siguieron bailando todos juntos, uno de los niños bailó con "Pacheco" y el otro con "Vosje". Tan divertidos estaban que ni se habían dado cuenta del tiempo, hasta que por las percianas empezó a entrar un poquito de luz de día... ¡Corrieron los dos hasta el cuadro! Saltaron y se sumergieron en el, justo a tiempo cuando el sol empezó alevantarse por el mar. Se guiñaron los ojos y se quedaron en su posición pictórica.
Al despertar las dos niñas se sorprendieron del desorden de su cuarto, pero al ver el corazón en el medio del castillo, Florencia sonrió y le dijo a su mamá:
-Mami, mira que castillo mas lindo.

999. Anonimo

Los lirones y la encina

Un grupo de lirones trepaba diariamente a una encina cargada de bellotas. El lirón más perezoso propuso un día:
-¿Por qué no derribamos la encina? Entonces tendremos los frutos al alcance de la mano...
El lirón más viejo repuso con sabiduría:
-Si derribamos el árbol, ¿qué comeremos dentro de un año?

999. Anonimo

Los lapices de anne


En el escritorio de Anne, una joven artista que ilustraba dibujos para una revista infantil, todas las noches quedaban inmóviles todos sus enseres. La pobre trabajaba a todas horas para EMILY'S BOOK, una revista para niños que le estaba exprimiendo las neuronas. Sí, porque la directora de la misma, Catherine Miller, cada día le exigía más ilustraciones y cada vez, más calidad.
-¿En qué estabas pensando cuando dibujaste a esta niña? ¿En tu perro? ¡Mira qué cara le has hecho!.
-Lo siento Srta. Miller, últimamente estoy muy cansada. Trabajo a deshoras y no me concentro bien. Esta semana he hecho más de veinte ilustraciones y estoy saturada. Creo que debería descansar unos días...
-¿Descansar? ¡Yo no te pago para eso! Además, te aumenté el sueldo para que dibujases más páginas. ¿Qué más quieres?
-Tiene razón ¿Qué más quiero? Trabajo más de veinte horas diarias, tengo un buen sueldo... ¿Qué más quiero?
Pero Anne cada día estaba más agotada. Se le acababan las ideas, y la directora le exigía cada vez más.
Una mañana, Anne no fue a trabajar. Había pasado toda la noche trabajando y por la mañana se encontró muy mal. La señorita Miller le advirtió que si no le preparaba siete ilustraciones para aquella semana, tendría que contratar a otra persona. -Dios mío, esta mujer me quiere matar-. Pensó Anne, y aunque muy débil, se plantó en su mesa de dibujo y comenzó a dibujar. Una página, dos páginas, tres páginas... y ya no pudo hacer más. Se quedó dormida sobre su mesa. De pronto, sus lápices y su goma salieron con mucho cuidado del estuche. Se miraron unos a otros y dijeron:
-Esa bruja de Miller está consiguiendo que Anne enferme. ¡Tenemos que hacer algo, compañeros!
-Dijo el lápiz negro. Yo ya conozco sus trazos. Puedo intentarlo.
-Sí, pero es peligroso.
-Dijo el difumino. Yo también los conozco, pero sus ideas son sus ideas y nosotros no tenemos cerebro, ¿habías reparado en eso?.
Todos los lapiceros asintieron tristemente con la cabeza, pero el lapicero negro no se dio por vencido.
-Tienes razón, difumino, pero hemos dibujado tanto con ella, que no nos será difícil plasmar lo que ella piensa. Su estilo, es nuestro estilo. Yo dibujo, tú sombreas, y ellos que pinten. La pluma que repase lo que yo he hecho y tú, goma, retocas las luces. Es fácil.
Pero la goma, que era muy pesimista, le dijo:
-Sí, claro, ¿y si borro algo que no tengo que borrar?.
Todos volvieron a mirarse.
-Lo tenemos que intentar. Miradla, póbrecilla, está tan agotada como nosotros, pero hemos de hacerlo por ella -dijo el lapicero negro.
-Lápiz tiene razón, pero ¿qué haremos si despierta? No puede vernos. -dijo el carboncillo.
-Mientras nosotros dibujamos, Compás puede hacer guardia, y en cuanto nos dé una señal, pararemos de dibujar.
Y dicho esto, todos los lápices comenzaron a dibujar y a pintar, y la goma intentó hacer las luces sin salirse de la ralla. Cuando Anne se despertó, Compás silbó a sus compañeros y volvieron a quedar inmóviles sobre la mesa.
-¿Qué desbarajuste es éste? Todos mis lápices están desperdiga-dos por la mesa... Bueno, mañana los pondré en su sitio. Yo ahora me voy a la cama. ¡Y que Dios me ayude!
Anne dejó sus lápices sobre la mesa y se fue a dormir. Y durmió, y durmió, hasta que el propio cansancio de su cuerpo la hizo despertar. Y se llevó una gran sorpresa.
-¡Dios mío! He estado durmiendo tres días seguidos! ¡La señorita Miller me despedirá!. Pero la sorpresa que se llevó al acercarse a la mesa fue aún más grande.
-¿Quién ha hecho todos estos dibujos? Yo he estado durmiendo, no creo que yo... ¿puedo dibujar mientras duermo? ¡Ay, Dios, me los llevo ahora mismo a EMILY'S BOOK!-.
Y cuando la señorita Miller vio los veinte dibujos que Anne le había llevado, bien maquetados y tan escrupulosamente pintados y retocados, agradeció a Anne su esfuerzo y le pidió perdón por haber sido tan exigente con ella.
-Pensé que iba a perder a mi mejor dibujante. Me has demostrado que puedo contar contigo, aún estando enferma. Así que como recompensa te voy a asignar un ayudante que te ayude durante el día. De esa manera no necesitarás trabajar por las noches -.
Y Anne, aunque alucinadísima con aquellos dibujos, se marchó a su despacho y comenzó a trabajar. La idea de tener un ayudante le llenaba de ilusión, pero sus verdaderos ayudantes permanecían inmóviles en su mesa de dibujo.

Fuente: Marina

999. Anonimo

Los gatitos enamorados


Erase una vez,  un gatito que se llamaba Mizifus y una gatita que se llamaba Yrauha.  Tenían los dos amos que se odiaban hasta casi matarse y no les dejaban amarse, y entonces pues se veían de noche.
Un día escribieron en un árbol con las uñas:
Yrahua y Mizifus
Un amo lo vio mientras paseaba por el jardín y muy enfadado dijo:
-Yrahua x Mizifus?
-No no no!
No debe ser mi Mizifus y esa Yrahua.
Se lo dijo al vecino y al instante se fijo que la gatita estaba embarazada y los dos vecinos cada noche lo cerraban todo y los gatitos lloraban.
Al cabo de un tiempo dejaron de cerrarlo todo,  la gatita tuvo: 5 Preciosos gatitos. 
Los amos se reconciliaron y dejaron que los gatitos se amaran para siempre.

999. Anonimo